jueves, 29 de diciembre de 2011

Vueltaenu presenta: Las 100 mejores del rock tico - Parte 8 (30-21)



Chepe: "Nuestros hijos lo harán bien"

Por dicha que no lo prometí, pues de fijo no lo cumpliré: el 2011 terminará sin que yo haga lo propio con esta lista. Así que paciencia, que será en enero del 2012 cuando el conteo conozco su final (esa es la fe, al menos).

Si hasta ahora llega a enterarse del ejercicio, entonces retomo los planteamientos teóricos: en el 2009 en el sitio web de Vueltaenu hicimos una votación para determinar cuáles serían las 100 mejores piezas del rock costarricense. Los resultados fueron determinados por la tabulación del voto popular y el parecer de figuras relacionadas desde distintos ángulos con la escena musical del país.

En junio pasado empecé a desmenuzar los resultados –hasta entonces archivados tras la eutanasia aplicada a VenU– y, cada vez que he podido, entrego una nueva decena de canciones, con mi respetiva parla para cada pieza. Sin ninguna sorpresa, Gandhi y Café con Leche/José Capmany son las bandas con mayor presencia en la centena, con siete canciones para cada una.

Les siguen Evolución con cinco; El Parque, Garbanzos y Bruno Porter con cuatro temas, y Hormigas en la Pared, Calle Dolores, Inconsciente Colectivo, Esimple, Kadeho y Modelo Para Armar, con tres aportes en su cuenta. Con dos canciones en el listado figuran Tango India, Akasha, 50 al Norte, Suite Doble, Parque en el Espacio, Índigo, Seka, La Nueva P, El Guato, Nada y Mekatelyu. Finalmente, 26 agrupaciones aportan un único tema a las 100.

Hey! Ho!, Let's Go

30. Salón K, Bruno Porter

Me disculpan que me quede corto de palabras sobre el trabajo de Bruno Porter pero, como ya he repetido en distintos foros, esta banda me provocó en aquel entonces cero matiz, lo que sin duda me coloca en una minoría de tarados que no supo captar el indudable talento del trío.

Fueron precisamente los músicos que participaron en este ejercicio quienes ubicaron a BP cuatro veces en la centena, dado que la banda tuvo poco impacto mediático o de difusión a mediados de los 90. Hoy Bruno es de las pocas agrupaciones de culto, con una vagoneta de respeto muy bien ganada a sus espaldas.



29. Patria o muerte, Calle Dolores

Sentado en una de las incómodas butacas del cine Variedades, en el 2001 cubrí el cierre de la edición de aquel entonces de la Muestra de Cine y Video Costarricense. No era el ambiente que me imaginaría para Calle Dolores pero ahí sonó esta pieza, como parte del excelente documental Algo queda, de Luciano Capelli y Andrea  Ruggeri, sobre los hijos de la revolución sandinista.

"Discordancia entre lo que los partidos políticos venimos diciendo y lo que hacemos", dice Chema, quien aportó, sin querer, su voz a uno de los temas más populares e icónicos de parte de la escena punk-ska del país.

Otra de las canciones que se hizo grande a partir de su acertada inclusión en el Tikici@ Rock de BMG y que al día de hoy sigue siendo igual de sabrosa para gritarla.

¿Dónde están viviendo?



28. El andamio del mundo, Solocarne

En mi conteo personal, siempre queda ubicada entre las cinco canciones más importantes del rock costarricense.

La primera vez que la escuché fue tras bajarla de Mp3.com, el mismo día que descargué de ahí tres canciones de Malditos de Verde... hace ya muchas lunas. Para ese entonces yo apenas empezaba a escuchar punk y  cuando me cayó la peseta de que Solocarne era un grupazo, la banda ya había decidido separarse. Afortunadamente, en el 2009 me saqué el clave con la reunión que hicieron para el chivo de Strung Out y está de más decir que casi lloro cuando sonó El andamio.

Con los años he tenido la oportunidad de conversar varias veces con Chepe (¡chavalazo!), a quien felicito por esta letra enorme, escrita en una época en que ninguno de los dos eramos padres aún pero que describe a la perfección los sentimientos que hoy embargan a cualquiera que crie un hijo en un mundo tan jodido.

Tranquilidad... nuestros hijos lo harán bien. Sé que así será.



27. Condición, Inconsciente Colectivo

El rock tico no tiene muchas power ballads... pero las que existen valen su peso en oro.

Condición significó mucho cuando empezó a promocionarse, a finales de los 90, por varias razones. Se trató del segundo sencillo del Pastillas antidepresivas..., uno de los álbumes más exitosos en la historia del rock tico y que para su época marco un récord en ventas.

En esa época Pato Barraza era LA estrella de rock, el rostro más visible y la voz más reconocida. Por eso, fue fácil ver multitudes (sí, de miles) coreando esta pieza con un romanticismo utópico, mientras los novios se la dedicaban y la pedían para grabar en Radio Uno (llegó al primer lugar en 94.7, que para ese entonces publicaba su lista en la Teleguía).

A mí no me encantó, posiblemente porque sabía que ese disco de Inconsciente Colectivo traía mejores canciones, como Se me puedo olvidar o No podrás. Aún así, siento un gran respeto por el tema y desearía que sonara más a menudo.




26. La historia salvaje, Café con Leche

En vista de que todos antes de los tres años ya  medio sabemos la letra de Los pollitos, esta canción estaba destinada a ser un éxito inmortal.

Montada sobre la música de The Doors, más parece una parodia que otra cosa, rasgo de por sí muy característico de la etapa inicial de Café con Leche, con aportes tanto de Jose Capmany como de Enrique Ramírez. Vale decir que aún no entiendo el empeño en borrar el aporte artístico que tuvo Enrique en el disco Rock, que incluye varios grandes éxitos del rock costarricenses de los cuales él es coautor, algo que Sony Music ignoró olímpicamente en las reediciones del material de Café con Leche y que organizaciones como ACAM bien harían en señalar.



25. Sin voluntad, Garbanzos

El perfil "divertido" de Garbanzos se pierde por completo en este tema: intenso, con una desesperación palpable, oscuro, perturbador.

El comienzo es una demoledora que no deja nada en pie a su paso y, en lo personal, es por mucho mi tema preferido de Garbanzos, popularizado también gracias al buen olfato de José Porras, quien metió este piezón en el Tikici@ Rock original.




24.  Quisieras, Gandhi

El pretil de la UCR estaba taquetado de gente, mientras cuatro flacos recién salidos del cole desgranaban sobre la tarima los temas que le darían forma a su disco debut, En el jardín del corazón. El concierto terminó y la gente pedía "otra" a gritos. A falta de más repertorio, los de Gandhi optaron por tocar de nuevo su canción más conocida.

Oh tiempos aquellos.

Quisieras fue el primero de muchos éxitos de parte del cuarteto y aún recuerdo como si fuera ayer lo mucho que la programaron en la finada radio Universal. La influencia de Caifanes en el tema es más que evidente, producto de una época en la que aún era normal que la banda tocara covers como La Negra Tomasa.

Quisieras fue la primera –más no la última– canción que me aprendí de Gandhi y me encanta que siga siendo una parte fundamental en los sets en vivo de la agrupación.




23. El universo es mío, Kurt Dyer

Era una noche algo fría de abril del 2004. Horas antes nos habían echado de Champs Elyssé, en medio concierto de aniversario de Esimple, por lo que buena parte de la asistencia se trasladó a la casa de Roy Quesada –en San Francisco de Heredia– para seguirla.

En la cochera de Roy, Kurt nos pidió a varios de los que estábamos ahí que escucháramos la pieza que acaba de escribir. Ese fue mi primer contacto con El universo en mío.

A partir de ahí la pieza cobró vida solita: era fija en los chivos de covers de Kurt; Nada la incluyó en su repertorio para sus conciertos tan-esporádicos-como-muerte-de-obispo, y en el foro de 89Decibeles se le declaró casi que el nuevo himno nacional.

Si bien es cierto existe una versión más "pesada" de parte de Nada, la que la mayoría recuerda es la toma acústica de Kurt en su primer avanzada como solista. Miguel Gómez tomó la pieza y la transformó en el tema musical de su ópera prima El cielo rojo, en el primer caso que recuerdo de simbiosis entre una canción y una película costarricenses.




22. Descriptar,  Akasha

En mis tiempos de redactor en Viva admito que en un inicio me dejé llevar por la resistencia que muchos sentían hacia los entonces chiquillos de Akasha. La primera vez que escribí de ellos fue en la crónica del festival Ecosistema Rock, en la que hice referencia a un chisme –que no me preocupé por confirmar– acerca de que el papá de uno de ellos protagonizó un berrinche épico en un concierto.

A los de Akasha les pasó lo mismo que al cineasta Esteban Ramírez: la escena les cobró ser fresitas, hijos de papi. La creencia generalizada es que como provenían de familias acomodadas, pues eso les quitaba credebilidad "callejera".

Hoy ya todos sabemos que esos estereotipos idiotas son pamplinas y que de poco sirve tener dinero si la música a nadie le gusta. Akasha es hoy una de las bandas de rock más populares del país, con una legión fiel de seguidores plagada de groupies de hueso colorado.

Descriptar sigue siendo, hasta el momento, su gran éxito. Si bien el título carece de un significado real en castellano, a la gente eso le entró flojo. En lo particular, prefiero el sonido que la banda tenía en este primer disco –mucho más crudo y pesado– que el más calculado rock pop de su segundo álbum.



21.  Azul,  Tango India

Uno a veces se pregunta: ¿Si Tango India no lo logró, entonces quién?

Razones puede haber muchas y la respuesta ya la brindó Juan Diego Villegas, en un conmovedor texto que publicó en su momento en Vuelta en U. Y es que en 1998, cuando el álbum debut de esta banda vio la luz, no parecía haber fuerza en la tierra capaz de detenerla.

Azul fue una sorpresa absoluta: una canción con todos los ganchos pop posibles, que innovó en la escena roquera al darle al violín un inédito papel protagónico. El video de Douglas Martin era todo un avance en comparación a lo que entonces se hacía y no hubo quién se le resistiera. Así de sencillo.

Al día de hoy debe de tratarse de una de las canciones costarricenses que más ha sonado, al punto de ser material de catálogo para cualquier emisora de corte adulto contemporáneo. Punto extra a su favor: es posiblemente la única canción de rock tico que mi papá –que tiene 64 años– reconoce, quizás porque partes del video están grabadas en el cementerio viejo de Escazú, donde están enterrados mis abuelos. De hecho, fue él quien me dijo que al señor mayor que sale en el clip le decían Memo Cachetes.

jueves, 15 de diciembre de 2011

Festival Imperial 2012: carta abierta al Águila

Qué lindo recuerdo...
Querida Águila:

Hoy es un buen día, y eso te lo debemos a vos. Olvidate que agarraste a alguien de sorpresa pues la noticia estaba más que cantada, lo único que faltaba era que le pusieras la firma.

Pues bien, hoy estás de nuevo en boca de todos... ok, suave, en un país tan borracho vos siempre estás en boca de todos. Rectifico: hoy sos el tema de conversación por excelencia, al cantar a los cuatro vientos que tu gran reunión volverá a celebrarse, después de cuatro años de sequía. Y si alguien sabe liquidar a la sequía, esa sos vos.

El Festival Imperial no solo es tu polluelo, sino también el nuestro. En un país donde el apellido "Fest" se lo encaraman ahora a cualquier concierto de pacotilla en un salón de finca bananera, los verdaderos Festivales de música parecen bichos raros, casi que utópicos. Esto pues bien sabido es que un festival de pedigrí es tan grande que su marca pesa más que cualquier nombre en su cartel.
Y aquí, ninguna marca tiene más peso que la tuya.
Tampoco es que nos la vamos a tirar de miserables y reclamar que "aquí no viene nadie", pues con la piedra de Aserrí deberíamos darnos en el pecho desde que Metallica, Pearl Jam, Elton John, Red Hot Chili Peppers, Slayer y Iron Maiden nos incluyeron en sus "South America Tours". Para los veteranos aún vigentes (pues antes sí venían pero ya devaluados, tipo Starship o America), nosotros ya contamos.
Pero la cultura festivalera de gran escala –tan presente en otros países– acá, por el momento, solo vos nos la has transmitido. Y te lo agradecemos.
A 99 días (y contando) para la gran celebración, quiero tomarme el atrevimiento de hacerte algunas sugerencias, gracias a la experiencia ganada después de vivir, desde la acera periodística, de pe a pa las dos primeras ediciones de tu  fiesta.


Ellas en el 2008 estuvieron en la misma tarima que Smashing Pumpkins :?
 1. Evitá por favor el volver a atormentarnos con bailarinas de tarima y otros artilugios "chinameros", pues puretean tu evento. Ese tipo de recursos se valen para Palmares y demás fiestas a cielo abierto en que la gente bebe cantidades industriales de cerveza, se vomita encima y pierde la camisa con tal de sufrir quemaduras grado dos de la asoleada. Ya suficiente silicona ve desfilar La Guácima en sus remedos dominicales de (in)cultura Nascar como para recetar más de lo mismo a gente que paga por oír buena música (salado el que se aguanta, de a gratis, a Los Rabanes).

2. Como es lógico, todo el país está diseñando ya su alineación soñada para los dos días de marzo. En mi caso, antes de pedirte a tal o cual banda, preferería que primero en el cartel se incluya a alguien que, hasta el momento, ha brillado por su ausencia en tu festival: la coherencia.

Cuestión de repasar los invitados del 2006 y 2008 para reforzar mi punto. El 1° de abril del 2006 te estrenaste con Belanova, Vicentico, Gandhi, Diego Torres y Jamiroquai, y un día después seguiste con Héctor el Father, Miranda!, Malpaís, The Rasmus y Sting. Si antes aquello parecía una ensalada de frutas, hoy me remite a un antojadizo chimichurri cuyo sabor no le quedó claro a nadie.

En el 2008, la primera fecha sí tuvo más compostura, al incluir a Babasónicos, Café Tacuba, Incubus y Smashing Pumpkins, siendo solo Le*Pop el objeto disonante. Sin embargo, sobre el cierre del domingo 20 de abril, aún los expertos debaten qué diantres hacían sobre la misma tarima Zoé, Porpartes, Seal, Enrique Iglesias y Duran Duran. Si aquella noche hubo algún "concepto" detrás de la alineación, solo vos, querida águila, lo entendiste.

De ahí que yo esperaría que, en esta ocasión, se dé una curadoría en la escogencia de los artistas invitados, de parte no de gerentes de mercadeo o asuntos corporativos de Florida Bebidas, sino de gente que sí sepa de música, que mastique música, que sepa qué suena en la radio, qué es lo que se consume hoy, que tenga como hábito ir, por fiebre, a festivales de verdad en otros país.

3. Tu festival lleva tu apellido, Imperial. Hasta donde sé, siempre te has dirigido a un sector de la población joven, desenfadado, contemporaneo, informado, que no vive de la nostalgia. Por eso, artistas de hace 20 años como Sting, Seal o Duran Duran me suenan más para un festival de tu prima Bavaria, mientras que un reggaetonero chafa como el tal Héctor de una tarima de las fiestas de Carrizal no debería pasar. Al Imperial deberías invitar a los más fuertes, a esos artistas que la gente sueña con ver (hacele caso al clamor popular y traéte a los Foo Fighters, que de por sí por esos días andan brincando de festival en festival por el cono sur).


"Voy a cantar mi más reciente éxito... es de 1998"
 4. Aguila amiga, no es tu tarea resucitar ídolos oxidados. Si bien en el fondo se agradece la oportunidad que nos diste de ver a Seal, el artista en cuestión no estaba en la lista de "chivos a los que debo ir antes de morir" de nadie. Seal tenía más de 10 años de no pegar una pieza cuando lo pusiste en La Guácima, lo que vendría a ser como que ahora nos ofrecieras ver a Limp Bizkit, los Backstreet Boys o Kid Rock... ¡el 2001 pasó hace 10 años!

5. El volver a La Guácima es lógico, y se entiende. Tu modus vivendi es la cerveza y ese es de los pocos escenarios deportivos del país que toleran la presencia de tus bebidas. Abonemos además que ya una vez ahí, los asistentes contamos con todas las facilidades, espacio para movernos y mucha comodidad. Sin embargo, si se puede pedir algo, encarecidamente te solicito que pongás especial atención a la salida de los parqueos, pues es un absurdo el quedarse pegado hasta dos horas en las callecitas de La Guácima.

6. No se me olvida que todo esto es para promocionarte, para hacer despliegue de tu músculosa marca. Sin embargo, y voy a ser muy honesto con esto, andar camisetas y demás merchandising de Imperial es bastante polo, a no ser que uno sea un gringo buscando souvenirs. Ojalá este año contemos con mercadería que uno sí quiera ponerse (y no de pijama o para lavar el carro) y que refleje no solo a tu bella marca, sino también a las bandas participantes, como sucede en todos los demás festivales del mundo.

7. Te insto a detenerte un rato y no dejarte llevar por el impulso o las argollas a la hora de designar a los artistas locales que estarán en la tarima principal. En la edición 2006 hubo un criterio bastante acertado de invitar a los dos grupos más grandes que ha tenido Costa Rica en los últimos 15 años –Gandhi y Malpaís–, pero en el 2008 siento decirte que la cagaste, dándole ese privilegio a dos actos como Le*Pop y Porpartes solo porque vivían un buen momento (el cual vale decir se acabó tan rápido como terminó tu festival). ¿Arriesgado pensar en dos artistas locales por día? Para nada. Por eso, antes de salir con esos inventos de rock nacional rechinado vestigo de All-Star, mejor date una vuelta por Bandcamp, por 89Decibeles, fijate cuáles bandas ticas se merecen más que nunca el que las pongás a la par de los grandes. Cada quien tendrá sus predilectos pero, de mi parte, si creo que nombres como Sonámbulo, The Movement in Codes, Evolución, Parque en el Espacio, 424, Percance, Cocofunka o Patiño Quintana hace rato están para esos trotes (y, por favor, nada de covers en las tarimas secundarias, que eso ofende).

Perdoná si me extendí más de la cuenta pero tu anuncio de hoy me tiene brincando en un pie... no lo puedo negar. Y, solo por aquello, en caso que aceptés sugerencias, pues entonces hacele la fuercita a Björk, TV on the Radio, Foster the People, Peaches, Gogol Bordello, Crystal Method y MGMT, que apenas una semana después estarán en Chile. Dale, yo sé que vos podés.

Un abrazo (y gracias por dejarme estar a 10 metros de Billy Corgan)


viernes, 9 de diciembre de 2011

La presidenta de las mayorías


La señora presidenta lo dejó bien claro: la suya no es una administración gay friendly.

Ni siquiera en la tierra del sol naciente, Laura Chinchilla ha logrado que el tema gay la deje en paz. Hasta allá la fueron a importurnar, para enterarla que 25 diputados –incluidos 8 de su partido– le reclaman el envío, al plenario legislativo, del proyecto de sociedades de convivencia que, en caso de aprobarse, garantizaría derechos a las parejas homosexuales, derechos que al día de hoy la ley solo permite ejercer a las parejas heterosexuales... porque así (se supone) lo manda Dios.

No estuve allá para verla, pero dudo que la presidenta luciera muy feliz al tener, una vez más, que relativizar la importancia del tema, uno que evidentemente no es de su preferencia.  Según le dijo al periodista Esteban Oviedo, de La Nación, ahora que el Ejecutivo tiene el control de la agenda de la Asamblea Legislativa –y así seguirá hasta que termine el período de extraordinarias, en abril– sus prioridades están "más que claras": seguridad y el paquete fiscal.

Ok, vamos por partes: venir a decir a estas alturas que la seguridad es su prioridad suena a muletilla, pues así se ha ido en casi dos años de gobierno sin que a la fecha tengamos avances visibles en la materia. Y en cuanto al plan de impuestos (porque eso es y no ninguna "solidaridad tributaria"), lo que queda del proyecto original es un mamotrete de poca vigencia y que, aún así, sigue juntando actores sociales en su contra.

Sin embargo, de lo dicho por la gobernante, lo que más me asusta es que ambas prioridades (sus prioridades) "son de especial urgencia para el 100% de la población". ¿Es que acaso tener un país más tolerante y justo para con una minoría no es también una urgencia para el 100% de la población?

Al menos para mí lo es. Y ese el país en el que quiero que crezcan mis hijas.

Ojalá los valores personales de la presidenta no tengan que ver con esto. Ojalá su mentada cercanía con los jerarcas de la iglesia católica costarricense no tenga que ver con esto. Ojalá el que a la fecha se abstenga de emitrir un criterio sobre el tema de las uniones civiles entre personas del mismo sexo no tenga que ver con esto. Ojalá ella no asuma que se trata de un tema que solo le importa a una minoría, y no "al 100% de la población".

¿Pero, entonces qué?

La administración Chinchilla está pasando a la historia –por el momento– en virtud de su intrascendecia. Y dado que no se vislumbra ningún milagrito en infraestructura, índices de violencia o mejora en la gestión estatal, se me antoja pensar que este gobierno bien podría tener al menos un hito, algo digno de ser parte del programa de estudios sociales de secundaria.

¿Mejorar las condiciones de vida de decenas de miles de costarricenses no se le antoja como algo para entrar en la historia, doña Laura? ¿Quién mejor que usted para hacer un llamado a la cordura, para mandar a callar las arengas cargadas de ignorancia y dogma de los diputados cristianos –aliados suyos?

Vamos doña Laura, adelante, déjese de varas, que la tolerancia es un signo de inteligencia.

lunes, 5 de diciembre de 2011

Las figuras noticiosas del 2011: ¿cómo lo vieron?

¿Cuál de ellas dos sí fue noticia en el 2011?

Sentarme a hablar con Rodrigo Arias era algo que, definitivamente, no estaba en mi agenda del 2011.

Ayer el diario La Nación publicó uno de sus trapitos de dominguear (y no porque fuera domingo): su especial anual con perfiles de las figuras que generaron más titulares noticiosos –para bien o para mal– en el año que termina. Y fue por él que, por insospechado que me resultara meses atrás, Rodrigo Arias y yo coincidimos en una misma habitación.

Este especial siempre me ha gustado, y como lector lo disfruto (legítima lectura de baño). Si bien secretamente siempre quise participar de él, no fue sino hasta el año pasado que se me invitó a tomar parte en el proyecto, lo que –sin que se notara mucho en mi cara– me hizo muy feliz.

Mi debut en este resumen coincidió con un cambio en su elaboración que, a mi criterio, fue un acierto. Antes los personajes solían asignarse a redactores relacionados con dicha fuente, que los conocían al dedillo y estuvieron detrás suyo todo el año. Sin embargo, desde el año pasado las asignaciones consideran otros factores, sin que el conocimiento previo de la figura sea ya lo determinante.

Como ejercicio periodístico esto me gusta, pues rara vez un compañero de Sucesos podrá entrevistar a un cineasta o bien alguien de Investigación charlar con una deportista. Además, es en este especial que muchos periodistas que rara vez escriben en el periódico –a pesar de su habilidad con la pluma– se manifiestan. Es en este especial en el que, para decirlo en bonito, todos tratan (tratamos) de lucirse (lucirnos).
Soy un redactor formado en las aulas del periodismo de espectáculos, acostumbrado a hablar  de música y cine. Por eso, mayor es el reto cuando a uno le piden escribir de cómo fue el año de José Antonio Lobo o Rodrigo Arias (en el 2010 también hice la pieza de Miguel Angel Rodríguez, con el detallazo de que el expresidente no me atendió).

Algo destacadísimo del especial es que, también, le da una ventana enorme al trabajo de nuestros compañeros de fotografía. En su momento fue Jose Díaz, el año pasado le tocó a Adrián Arias y ahora es Priscilla Mora quien se luce con un brete enorme desde la cámara, incluso retratando a los personajes con más estilo y arte de lo que los periodistas podemos hacerlo desde nuestra trinchera. Priscilla podrá ser pequeña, pero su trabajo es de gigante... ahí está para que lo vean.

Si bien cada redactor aborda de modo distinto el perfil correspondiente, me permito recomendarles las cinco piezas que más me gustan de la presente edición:

Las cámaras de velocidad, por Santiago Manzanal: el mejor texto, en mi opinión, del especial. Don Santiago es un filósofo y catedrático universitario a quien es más común leer en las páginas de Opinión. Su artículo sobre el fiasco de las camaritas en carreteras es tan divertido como instructivo, relatando con enorme gracia la telenovela del absurdo que protagonizó el Conavi por esos chunches vigilantes.

Ricardo La Volpe, por Ronald Matute: Matu enfrentó lo que, en principio, uno consideraría un problema, pues al momento de su designación como figura noticiosa del año, La Volpe ya estaba lejos, haciendo miserables a aficionados de otros lares. Sin embargo, Matu resolvió muy bien la ausencia del personaje, al reconstruir su año a partir del testimonio de otros, de los que estuvieron a su lado. Rónald ya el año pasado se había lucido con el perfil del ministro de Transportes Francisco Jiménez, la pieza que más me gustó del 2010.

René Castro, por Alonso Mata: El 2011, Alonso lo pasó en su mayoría fuera del país, precisamente en los meses en que Castro era la piñata de nuestra indignación, tras su desafortunada gestión como canciller al frente del tema Calero. Aún así, Alonso se la jugó muy bien, pues la entrevista del hoy jerarca del Minaet refleja la evidente congoja en la que el personaje vio pasar los meses. Mención especial por esta cita, la cual refleja con absoluta rudeza el cambio laboral de Castro: "Ya no se reúne con Hillary Clinton para hablar sobre la fiscalización del Fondo Monetario Internacional a los dineros privados que se manejan en el istmo, ahora lo hace con Leonora Jiménez para hablar del aleteo"...

Hannia Campos, por Michelle Soto: Cuando vi su nombre en el listado de personajes del 2011 no pude evitar levantar la ceja, pues la verdad hasta ayer no tenía ni idea de quién es Hannia Campos o por qué debería importarme lo que hace. Hoy me da pena reconocerlo.
Esta investigadora es el rostro de ese gran gremio que son los científicos costarricenses, a quienes cometemos el error de sintetizar en un único nombre (sí, ese). Hannia Campos ha analizado nuestros hábitos alimenticios y obtenido conclusiones de alto impacto en nuestra salud pública y nutrición. Por esto, me encantó el que Michelle rescatara las frecuentes menciones gastronómicas de la entrevistada, en un texto que huele a frijolitos, culantro y fresco de piña.

Hanna Gabriel, por Ernesto Rivera: el Ché es una de las mejores plumas de nuestra redacción para este tipo de periodismo y, en esta ocasión, tuvo la ventaja de tener enfrente a un personaje genial como es Hanna. Aún así, a Ernesto le abono que logró decir cosas nuevas de la persona de la que más se ha hablado este año en Costa Rica.

Sobre los personajes seleccionados hay mucho que señalar.

  • Los méritos, como suele suceder, descansan en exponentes del deporte, las artes y las ciencias. Tremenda ironía en un país que destina una cuecha a esas áreas, totalmente marginadas en las políticas estatales y en las que aquellos que destacan lo hacen por legítimo amor a la camiseta, poniendo plata de su bolsa para logros que luego todo el país adopta como suyos.
  • La clase política sigue siendo sinónimo de mediocridad y verguenza. El peor canciller desde que tengo memoria; un expresidente condenado por corrupto; un diputado cuestionado; el líder de un partido que se aprovechó del Estado; un aspirante presidencial que pasó todo el año en la picota... ¿En serio tanto cuesta encontrar un político que se haga notar por los motivos correctos?
  • En nuestro país ni siquiera los personajes no humanos pueden dar la cara: la Caja Costarricense del Seguro Social (el texto de Arnoldo Rivera es una joya, léanlo, por favor), el puente de la platina y las cámaras de vigilancia en carretera son evidencia de nuestra mediocre gestión estatal, de lo que pasa cuando la ineptitud se viste de burócrata. Y no me digan que el Estadio Nacional –el otro personaje no vivo– contradice lo anterior, pues si está así y funciona tan bien es porque los chinos así lo planearon. Haga una pausa e imagínese qué sería del proyecto de este recinto si la construcción hubiera sido local... hasta los coperos de La Sabana estarían reclamando expropiación... y se las pagarían.
  • En mis temas más cercanos, me sorprendió el que Pneuma lograra un espacio en el especial, pues los géneros musicales "extremos" suelen quedarse por fuera de estos compendios, al menos para los grandes medios de este país. Afortunadamente Arturo Pardo está en todas y dentro del texto hizo la mención de otras bandas que han dado la pelea este año, pasaporte en mano, como Billy the Kid, The Great Wilderness, Sonámbulo y Las Robertas. Aún así, no nos llamemos a engaño: su impacto sigue siendo bastante pequeño porque somos un país que dura en darse cuenta de lo bueno que tiene, musicalmente hablando. Mientras tanto, mejor celebremos a los Beatles, que esos no le quedan mal a nadie.
  • El la primera vez, al menos que yo recuerde, que el presidente de turno no figura en la lista (hasta Abel Pacheco quedaba, aunque fuera por inoperante). Del gabinete de Laura Chinchilla solo se "destacó" al excanciller Castro, por los tristes motivos ya expuestos, y la mandataria brilla por su ausencia, lo cual solo viene a ratificar lo que todo el mundo comenta: Laura Chinchilla desapareció y su peso  en las decisiones del país es igual al del chiguagua de Taco Bell.
  • ¿Ausencias? Algunas, podría ser, aunque desde luego que todo esto es relativo y subjetivo. En una lista que solo incluye a dos mujeres, definitivamente me hizo falta el nombre de Shirley Cruz, quien al ganar la Champions europea de mujeres se convirtió en la costarricense que ha obtenido el título más alto del futbol internacional con un club profesional. También eché de menos a la exministra María Luisa Ávila, quien hizo todo el aspaviento posible para robarse el show al dejar la cartera de Salud, y a Nery Brenes, que pese a un año no muy brillante, lo salvó de la mejor manera en los Panamericanos. Además, si entró Minor Vargas, pues el mismo "mérito" logró Carlos Pascall, con el punto a su "favor" de tener a muchas fuerzas sociales de Limón pidiendo la libertad del "filántropo".
  • Finalmente, la gente parece que aún no termina de entender que noticioso no es sinónimo de meritorio. El año pasado me asombré de la cantidad de reclamos de lectores que nos señalan por destacar a tanta gente impopular, como si escribir de un empresario encarcelado o un político cuestionado respondiera a un interés de lavarle la imagen a esas figuras... ¡Todo lo contrario! Los ticos tenemos memoria de teflón y en dos meses nos olvidamos de aquellos que nos tomaron el pelo, así que volver a aquellos pasajes no solo es necesario, sino obligatorio. El que vivamos en el país más feliz del mundo (ah pecado) no justifica que queramos siempre esconder la basura bajo la alfombra.

martes, 29 de noviembre de 2011

Yo me emputo, nosotros nos emputamos... ¿ella se emputa?



Yo me emputo, tu te emputas, él se emputa, nosotros nos emputamos, vosotros os emputais, ellos se emputan...

Tengo días de andar emputado... y sé muy bien que no soy el único.

Estoy emputado porque en este país la mejor manera de lograr algo es jodiendo a los demás. Así, el dominó de la molestia termina por ser aplastante para las autoridades. Y jodemos a los demás porque podemos, porque nos dejan, porque aquí cualquiera puede violentar los derechos de los demás en nombre de la "lucha social"... y salirse con la suya.

Estoy emputado porque no recuerdo un año con tanta gente emputada lanzándose a la calle, con tantos grupos defendiendo sus intereses particulares y llevándose entre las patas a los otros, a los que no tienen que ver con su "lucha" pero que igual pagan los platos rotos.

Estoy emputado porque me he sorprendido pensando demasiadas veces en que necesitamos más mano dura, a sabiendas de que los países que han vivido bajo esa doctrina desearían un sistema tan civilista y legalista como el nuestro. No me siento orgulloso de anelar un poquito de gas y unos cuantos garrotazos para tanto vagabundo que cierra calles, que bloquea el tránsito, que acuerpado por la manada abusa de su derecho a la manifestación, pasándose por la arandela los problemas que su "lucha" arroja sobre el colectivo.

Estoy emputado porque todos esos grupos se arrojen el derecho de decir que lo que hacen, lo hacen por mí, cuando lo cierto es que lo hacen por ellos. Estoy emputado porque en medio de tanta molestia social, los movimientos que sí tienen justificación –porque sí los hay, como el de los bananeros– terminan igual de odiados que aquellos que sí merecen nuestros desprecio.

Estoy emputado porque no puede ser que un grupo de profesionales en medicina deje de trabajar más de una semana y espere no sufrir las consecuencias de sus actos. En el mundo real, ese en el que habitamos todos los demás, si uno no trabaja lo echan, y sin responsabilidad. Hoy un médico trataba de decir que ellos también han perdido pues un par de anestesiólogos fueron despedidos. Perdón, pero en una huelga declarada ilegal, con órdenes sanitarias de fondo, el que participa sabe a lo que se expone. Más bien barato les ha salido, pues las cartas de despido debieron correr raudas días atrás.

Estoy emputado porque el resto de los mortales tiene que apelar a los mecanismos dentro de la legalidad para resolver sus conflictos laborales, mientras que aquellos que dan servicios públicos saben que al suspender labores su voz sí es escuchada, pues implica joder a los otros. Y qué mejor para un reclamo que generar drama a personas que padecen enfermedades, que tienen meses (o años) a la espera de una operación, que no pueden llevarse sus males al sector privado, que dependen de un sistema que se supone está en función de ellos, en el que nadie ni nada es más importante que el asegurado.

Estoy emputado porque el caos se apodera de nuestras calles, de nuestros hospitales, sin que se escuche una voz fuerte que llame al orden, que diga las cosas como son, que no se deje, que no se eche para atrás, que dé la cara, que no se esconda. Estoy emputado porque ni siquiera sé si esa voz, esa supuesta líder, se emputa tanto como nosotros.

Estoy emputado porque esto no es de hoy, aunque se reventó hoy. Estoy puteado porque el clima de inestabilidad que atravezamos es producto de años, de décadas de descuido, de chanchullo, de evitar comerse la bronca, de pasarle la bola al que sigue... de postergar, disminuir, menospreciar y manosear. Estoy emputado porque la culpa es de muchos pero hoy nadie da la cara, nadie pone el cuello, nadie apechuga su cuota de (i)rresponsabilidad.

Estoy emputado porque somos un pueblo bruto, que dentro de dos años se olvidará de este mierdero y se entregará, de nuevo, a su ritual político de estupidez, votando igual, por los mismos, sin presionar por las mejoras urgentes al código electoral que nos faciliten, al fin, elegir a aquellos que consideremos mejores y no a los amigotes del padrote de turno.

Estoy emputado porque sé que me contradigo, pues siempre he creido en la participación ciudadana, en alzar la voz, en no dejarse, en el Power to the People, en tirarse a la calle cuando lo amerite. Hoy que todo el mundo está tirado a la calle, admito que no lo soporto, pues aquel idealismo no lo veo reflejado en los abusivos movimientos de motociclistas que secuestran San José, taxistas tortuguistas, médicos que mandan de vuelta a Parrita al viejito que viajó a San José por una operación o profesores oportunistas que no pueden resistir el ser parte del despelote.

Estoy emputado porque este gobierno se tornó histórico, en el mal sentido: primero en más de 50 años que pierde el control legislativo, que no puede pasar un presupuesto nacional sin que la oposición se lo recorte e intervenga, que su jefa no puede dar su discurso del 1° de mayo, que se dejó arrebatar un pedazo de territorio y reaccionó hasta que tenía el agua (del San Juan) al cuello. Que sea el primer gobierno encabezado por una mujer es una anécdota a la par de sus otros "hitos".

Estoy emputado porque hoy no sé para dónde vamos ni confío en quienes nos guían. Estoy emputado porque temo que, en vez de mejorar, las cosas se sigan deteriorando. Estoy emputado porque es muy viable que el desfile de gente por las calles se vuelva permanente.

Estoy emputado porque eso es lo que provoca la impotencia. Estoy emputado porque no es posible que nos acostumbremos a la chambonada, a que siempre todo se haga mal y a medias, a que duremos tres años para terminar una calle de tres kilómetros, a que, de nuevo, estas cosas nos valgan gorra.

Estoy emputado porque sé que con el fin de año, las fiestas del brete, las tamaleadas, el frenesí navideño, el rompope, lachivalamulaviejalabuenasuegra, El Chinamo y las fiestas de Palmares nos volverá a adormecer, a inyectarnos de la amnesia tan tica que hace que la llevemos suave, al chile, a como se pueda.

Estoy emputado porque acá no pasó, pasa ni pasará nada.

domingo, 27 de noviembre de 2011

Vueltaenu presenta: Las 100 mejores del rock tico - Parte 7 (40-31)


Índigo: la tapa del perol
Lo siento: todos tenemos derecho a vacaciones profilácticas y por eso el recuento sufrió una pausa mucho más larga de lo normal. Ya no hago más promesas de cuándo terminaré de entregarlo pero al menos espero haber concluido la tarea antes del cambio de calendario.

¡Vamos al futbol!

40. Destino, Indigo

ADVERTENCIA: ver este video completo puede provocar trastornos visuales parecidos a los que sufrían los niños japoneses tras ver 10 minutos a Pikachú en la tele.

A Índigo le debo mucho, demasiado. Esta fue la banda que me motivó a entrar a la Fuji de la Calle de la Amargura y comprar mi primer álbum de música costarricense. El casete debut de este trío es sin duda una de las obras más influyentes en toda la historia del rock tico y al día de hoy son muchos quienes aún lo citan como una pieza de colección.

A mediados de los 90, justo cuando el movimiento de la música alternativa estaba en lo más y mejor, bandas como Bruno Porter, La Nueva P, Hormigas en la Pared y, desde luego, Índigo eran nuestros trapos de dominguear y eso fue notable en las listas de emisoras como Universal, precisamente la que hizo que tanto Destino como Almas solas fuera éxitos... sí, éxitos del tipo que llega a los primeros lugares de tanto que la gente llama por teléfono para pedirlos.

Guardo recuerdos muy gratos de las poquitas veces que vi a Índigo en vivo y desde entonces abrigo la esperanza de que Chalo, Richie y Henry se vuelvan a juntar, al menos una vez. Ya a Ricardo le he echado esa llorada como cien veces y a Henry se lo dije la primera vez que me le acerqué a hablarle (periodista pollito que aún actuaba como fan), en el baño del finado Q'tal, durante la presentación del Tikici@ Rock. El mae me sonrió con cortesía a pesar de que era evidente que yo solo era un borracho necio (esa noche me jumé horrible). Con Chalo nunca he hablado pero a los tres los respeto en paleta, pues musicalmente fueron la primera agrupación local de la que me sentí realmente orgulloso.




39. El panteón, Garbanzos

Un tema divertido y que, de nuevo, refuerza mi tesis sobre la dominante naturaleza etílica que caracteriza al repertorio de los Garbanzos.

El panteón fue otra de las canciones que se tornaron en clásicos, una vez que la disquera BMG lo seleccionó para ser parte del compilado Tikici@ Rock, sin duda uno de los discos más importantes del rock nacional.

Esta versión en video fue grabada por mi compañero Damián Arroyo, en noviembre del 2008, en el concierto Costa Rock. En esa época en Vuelta en U cubríamos prácticamente todos los chivos que se celebraban, esfuerzo del que me siento bastante orgulloso. Es más, al final del video pueden ver una animación "sello" que contiene muchos de los títulos de las secciones que tuvo el periódico en sus primeros y memorables meses de vida.



38. En el éxtasis, Evolución

Solo alguien como Balerom podía empezar una canción con una línea tan memorable como "Reiré en tus nalgas".

En el éxtasis retrató desde un inicio a Evolución: las estructuras líricas inesperadas, la ausencia de coros pegajosos, letras encaradoras aún cuando aborden aspectos sentimentales, una felicidad macabra en medio de una intimidad espesa. Y si bien el trío ha logrado canciones más exitosas desde entonces, para mí esta sigue siendo su pieza fundamental, la infaltable, la que lo define.




37. Arigato, Gandhi

El primer sencillo tiene que ser EL SENCILLO. Que lo diga Gandhi.

Cuando el Arigato No! finalmente vio la luz, a inicios del 2009, Gandhi vivía un momento extraño. Su anterior disco, el Ciclos, quedó debiendo, sin que aún esté claro por qué (pues se trató de un gran trabajo); tres de los integrantes de la banda estaban muy realizados con otros proyectos musicales, y agrupaciones más jóvenes venían pisándole los talones para hacerse con la cima del rock local. Y eso hace aún más importante el efecto Arigato.

Con un título japonés que poca relación (aparente) tiene con la pieza, Arigato fue un golpe demoledor, una patada en los meros-meros, una bofetada que nos recordó por qué la historia del rock tico se cuenta en un antes y un después de Gandhi. Puro rock and roll.

"Es así como se escriben las historias que queremos contar"... líneas proféticas, sin duda.

Nunca he ocultado mi cercanía, forjada con los años, con los integrantes de la banda, quizá porque son cuatro maes tranquilos, con los que siempre es fácil trabajar. Además, Arigato me resulta aún más cercana pues para Vuelta en U hice una crónica del particular rodaje del videoclip, que se grabó, por coincidencia, a menos de un kilómetro de mi casa.




36. Duerme en mi piel, Kadeho

DDM fue una disquera bastante oportunista, que firmó bandas luego de que estas hacían el gasto de darse a conocer solitas. La excepción la marcó Kadeho, el único grupo que esa compañía logró darle un desarrollo de producto discográfico completo.

La banda "porteña" (solo los hermanos Brenes eran de ahí) resultó un debutante de lujo allá por el 2001, cuando muchos nos vimos sorprendidos por su actuación en el Rock Fest. Posteriormente, Ernesto Aducci y DDM se aliaron para producir un disco con material de las bandas que actuaron en ese chivo, y fue Duerme en mi piel el tema que se promocionó (sin video), a manera de calentamiento para el cercano lanzamiento del álbum debut del cuarteto.

Si bien Sola llegó a ser la canción más difundida de Kadeho, Duerme en mi piel fue su carta de presentación. A la fecha sigue siendo inamovible en el repertorio de Mechas, quien con todo derecho incorporó estas canciones en su faceta de solista.




35. Wachico, Hormigas en la Pared

Es inevitable: no han pasado dos segundos del riff introductorio y las ganas de volar patadas me dominan.

Wachico fue la banda sonora de algunos de los mejores slams en los que tomé parte. Eran mis primeros años en la UCR y Hormigas era la banda a ver en los conciertos de Semana U. Frank tenía el pelo como Amanda Miguel pero aún así lo respetábamos, en gran parte porque tenía una canción que incluía la palabra "hijueputas".

El tema cuenta, para sorpresa de muchos, con un video oficial, grabado en Cus con la colaboración (ojo) de Mario Giacomelli y Rooper Alvarado. No lo posteo acá porque no está en el tubo, aunque vale resaltar que la búsqueda "wachico" sí ofrece resultados interesantes.



34. Abrime tu corazón, Modelo para Armar

No es aventurado decir que Abrime tu corazón fue el primer gran éxito del rock nacional, por muchos motivos. Primer videoclip nacional en emitirse por MTV, la canción lo tenía todo para pegar: un frontman carismático como Maissonave, una melodía pegajosa, muy fresca y desvergonzadamente pop, todo lo bueno de los estereotipos musicales de los 80 y una letra sencilla y que le llegaba a cualquiera que supiera de amores adolescentes.

Hoy es lógico que suene algo "viejita" pero sigue siendo una canción redonda, musicalmente impecable y que deja claro como, desde sus inicios, Mario, Bernal, Chalo, Carlomagno y Rafa sabían a lo que iban.



33. Todo en su lugar, Distorsión

"OK, está bien"

De las canciones más antiguas del listado, Todo en su lugar resultó una canción bastante avanzada a su época. En esto creo que mucha responsabilidad la tiene ese virtuoso de la guitarra que es Alberto Chaves, cuyos solos son demoledores, brutales, absolutamente deliciosos. Y sí, ese que canta es, de nuevo, Mario Maissonave, a quien me hizo falta verlo en la centena con Mientras Hollywood duerme, la mejor canción que ha lanzado como solista.

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32. Erase, Parque en el Espacio

Segundo aporte de PEEE a la lista de 100 canciones. En lo personal, Erase es su pieza que más me llega. Acá, el cuarteto de Zurdo, Wash, Abel y Camilo roquea duro, sin contemplaciones, lo cual se agradece dado el perfil bastante melancólico que tiene buena parte del material de la banda.

El video, que es muy bueno, se grabó en el Volcán Irazú, donde es muy probable que, 20 años atrás, Distorsión hiciera lo mismo. Bella coincidencia.




31. Seca roja reja, Gandhi

Seca roja reja viene a ser para Gandhi algo parecido a lo que Yellow Ledbetter es para Pearl Jam: un tema que, sin nunca haberse promocionnado como sencillo, es infaltable, místico, casi mágico y que potencia en los conciertos la estrecha relación entre banda y seguidores.

Con una letra bastante ambigua que puede interpretarse de muchas maneras, SRR es una canción hecha para ser disfrutada en vivo: hace poco escuché la versión original que viene en el disco y me asombré de lo mucho que ha crecido a fuerza de oírse en directo. Inolvidable la interpretación que hizo la banda en el Festival Imperial 2008, por todos los motivos.

jueves, 24 de noviembre de 2011

Pearl Jam en Costa Rica: apuntes finales



La siguiente es una lista de apuntes en la que intentaré ser tan puntual como pueda sobre lo que viví a propósito del milagrito del 2011: ver en mi país, codo a codo con la muchachada, a mi grupo favorito de todos los tiempos.
  • Por primera vez vi el Estadio Nacional lleno. Cuando ingresé a la gramilla Alaik (como la anuciaban los revendedores) faltaba una hora y media para el inicio de la música y me embargó el temor de que la asistencia no fuera la esperada. Sin embargo, al prenderse las luces al final del chivo, las graderías lucían tupidas y en la parte delantera de la gramilla estábamos bien empaquetados. Está bien: el estadio no se puso hasta el copete pero de fijo sí albergó a más gente que en cualquiera de los otros espectáculos celebrados ahí en lo que va del año.

  • El ambiente previo fue espectacular. La Sabana se llenó de franelas XL y pantas talla 36, con aquella versión de la generación X que toda la vida esperó por aquel gran día. La cerveza corrió sin vergüenza por las aceras pero sin propiciar demasiadas escenas vergonzosas, quizá porque al día siguiente había que presentarse a bretear.

  • La camaradería fue la constante, pues sentimos que ahí estábamos todos los que 20 años atrás no sabíamos para dónde agarrar, que apenas estábamos empezando a darle forma a nuestro futuro cuando Pearl Jam se nos incrustó en el cerebro y el alma. Los "bailes" a patadas en el gimnasio del cole; los chivos de Semana U; Cus; los primeros cds; los casetes cromados de portada fotocopiada; el pelo largo; el pelo rapado; las camisas de cuadritos robadas al papá; las botas; Canal 19; las radios 103 y Universal; las fumadas en la acera; las ganas de conocer Seattle; el air guitar; el estilo de vida "alternativo"; el "porta a mí"; los compas chusma que le caían mal a los papás; los festivales de la canción usurpados por imitadores de Kurt y Eddie; el gangsta rap; el vandalismo; la vida en función de la puta música... todo eso y más resumido –con una nostálgica violencia– en una noche.

  • Lamentable participación de Las Robertas. El trío nacional seleccionado por la producción de Pearl Jam a partir de una serie de sugerencias hechas por los promotores locales, como bien lo explicó Jeff Ament (versión mucho más creíble que aquella de que su escogencia salió del iPod de Eddie Vedder) desperdició, a mi criterio, una oportunidad muy valiosa ante un público local del que si acaso el 5% lo conocía.   
  • Dado que Costa Rica no es solo el foro de 89decibeles (aunque solemos, y me incluyo, olvidarlo), la mayoría de la gente que llegó el domingo pasado al Nacional no tenía ni idea de quiénes son Las Robertas o qué tocan. Por eso –a pesar de su gira por Europa y su contrato disquera internacional– creí que el grupo aprovecharía para comunicarse con la gente, contar más de su obra, dónde descargarla y demás... pero no. Los músicos solo dijeron "Las Robertas" una vez en la media hora que estuvieron en tarima, no dieron el título de las canciones, no contaron mayor cosa y lo único que recuerdo fue al batero (que es muy bueno) pidiéndo "un despiche" (¿?).
  • Fue mi primer concierto de Las Robertas y musicalmente me pareció demasiado plano, muy aburridón como para tirarse 11 piezas seguidas que suenan a lo mismo. El grupo de amigos con el que estaba –maes que escuchan mucha música pero no son especialmente "militantes" de la escena local– pasó del aburrimiento a la indignación con el telonero local. Además, no entiendo ese ride de hacer parecer que aquello vale poco, que estamos acá por nosotros mismos y punto. Mucha apatía en el escenario, mucha apatía en la gramilla. Lástima, porque después de ver a Bufonic partirse el alma previo a Green Day; a Keep the Gap agradeciendo con sinceridad los aplausos previo a los Peppers, a Pneuma soñando por actuar previo a Metallica, pues se me ocurren al menos 10 nombres de bandas que hubieran matado por estar en el mismo cartel que Pearl Jam, dejando la sangre en cada canción.

  • El grupo angelino X fue una cucharada, no solo de cultura general, sino de buen punk rock. Con integrantes que pasan los 50, la agrupación es legendaria aunque acá se le conoce poco. El bajista John Doe es un cercano amigo de los de Pearl Jam e invitado frecuente de los de Seattle. Nota altísima para la vocalista Exene Cervenka, quien lucía y sonaba justo como Susan Boyle lo hará el día que pierda la virginidad.


  • En cuanto a Pearl Jam, cualquier cosa que diga se queda corta, además de que pierdo por completo la objetividad y solo puedo manifestarme como el fan desquiciado por esta banda que soy. Mi primera camiseta de rock fue de PJ; el soundtrack de Singles marcó el fin de mi etapa de casetes originales; este año hice el peregrinaje con mis amigos del alma al Celebration Weekend, al inicio de la gira PJ20... este año hice algo que sonaba a sueño de opio 20 años atrás: ver dos veces en directo a la banda que más duro me ha pegado, la que más quiero, la que siento sí influyó sensiblemente en mi manera de apreciar la música y el arte.


  • Pearl Jam no hace grunge, sino buen rock and roll. Estamos ante un grupo que no se aprovecha de sus seguidores, no los roba vendiéndoles mierdas que no sirven, que casi que garantiza toda su obra y eso quedó más que claro en el Nacional. Tocaron todo lo que queríamos oír en más. Yo fui particularmente feliz al escuchar los primeros acordes de State of Love and Trust, mi pieza predilecta de su extenso repertorio, aunque la verdad ninguna canción me salió sobrando, ni siquiera Last Kiss, cover que se me hace bastante prescindible.


  • Tras haber visto a Pearl Jam en mi terruño, a nivel de conciertos puedo darme bastante satisfecho. La vida me ha permitido a mis casi 35 años el haber presenciado en vivo a cuatro de mis cinco bandas favoritas –Pearl Jam, The Lemonheads, Faith No More y Red Hot Chili Peppers–, quedándome solo Toad the Wet Sprocket como la asignatura pendiente. Costa Rica ya es oficialmente estación de las grandes giras que bajan a Latinoamérica y los años aquellos en que llorábamos porque aquí no venía nadie son cosa del pasado. De hecho, el 2012 pinta como el año de avistamientos de leyendas, de las piedras angulares de la música como hoy la conocemos, con un Elton John gigante ya confirmado y algunos nombres flotando en el aire que su sola mención debe hacerse de rodillas y dándose de golpes en el pecho. ¿Cuán grandes? GRANDES.

  • Otro aspecto positivo de que PJ viniera finalmente es que no figurará en las listas insoportables de artistas que todo el mundo batea, dado que hoy empezó el frenesí de cara al Festival Imperial 2012. Fuentes anónimas cercanas a este blog confirmaron que el cartel de la tercera edición del cervefest podría incluir a Gustavo Cerati, Bono junto a Sasha Campbell y el debut musical público de Oldemarsh de Tierra Blanca.


    La foto es tomada por este peón (la única enfocada que logré pegar, a 50 metros de distancia, en medio del molote). Grabé como 15 piezas en video, las cuales pueden ver en mi canal de Youtube.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Estatuas y tributos a los Beatles: más fácil que pegarle a un borracho



¿Quiere quedar bien con sus amigos y enemigos, recibir aplausos, ser proclamado visionario, descubrir el agua tibia y dar cátedra de buen gusto? Nada que no se consiga With a Little Help from my Friends.

Los Beatles son la pomada canaria de la cultura costarricense del año que cierra. En el 2011 redescubrimos a John, Paul y a los otros dos maes (porque, admitámoslo, nadie pide estatuas para George y Ringo) y nos embarcamos en un ride liverpoolesco, auspiciado por los Araya: Marvin y Johnny.

El primero, por medio de su Orquesta Filarmónica, llenó hasta el techo el Melico en sus tributos musicales a los Beatles, todos muy aplaudidos por periodistas y espectadores. En cuanto al segundo, el mandamás josefino, su aporte se dio hace muy poco, cuando anunció con gran solemnidad que el ayuntamiento capitalino invirtió ¢7 millones en una escultura de Lennon, la cual sentará en una banca... viendo la vida pasar.

Y sí, los Beatles son geniales, sin duda la banda más importante e influyente de la música moderna, y su obra nos es ineludible, aún para aquellos que siempre se empeñan en llevar la contraria, a lo que sea, como sea. Es decir, colgarse de ellos es, sin duda, una jugada segura, el recurso más fácil.

En el caso de la escultura, copia de una igual que adorna desde hace rato La Habana, sus motivos me intrigan. Primero, ¿por qué Lennon y no Ringo, por ejemplo? Los Beatles fueron grandes por los aportes de los cuatro y sus seguidores de verdad –no los de pose– saben que en la banda no hubiera sido lo que fue sin, por ejemplo, Harrison. ¿Porque lo mataron y era un activista de la paz? Si tal es el caso, antes de él en la lista de monumentos pendientes están muchos otros líderes que murieron a causa de sus incómodas ideas.

La estatua como tal no me molesta, en el caso de que no fuera pagada con dineros públicos. Más interesante y meritorio sería que esas multitudes que salieron tan maravilladas de las veladas Beatle de la Filarmónica se organizaran, hicieran rifas y bingos, y financien la obra. Fans a Johnn le sobran como para que el alcalde Araya involucre la plata de los contribuyentes.

Pero bueno, digamos que don Johnny no puede imaginarse San José sin la estampa de un cantautor de bronce en una banca, listo para la foto con el turista de turno. Si tal es el caso, entonces, ¿tan difícil era pensar en alguien de acá?

Figuras musicales de peso, con sobrados méritos, nos sobran para que el municipio josefino les dedique ¢7 millones y los inmortalice en metal. Y antes de que alguien se deje llevar por el impulso y sugiera a Fidel Gamboa –artista a quien respeto mucho– pensemos primero en otros grandes maestros que sin duda se merecen esa banca mucho más que un Lennon que en vida no tuvo contacto alguno con Costa Rica. Qué diferente sería todo si, desde el inicio, el alcalde hubiese dicho que esa estatua sería para Ray Tico, Jose Capmany, Walter Ferguson o Lencho Salazar.

Sin embargo, tomarse la foto al lado de un Beatle es demasiado tentador. Que lo diga la Filarmónica.

La orquesta de Marvin Araya se ha especializado, con mucho éxito, en espectáculos que mezclan lo sinfónico con la nostalgia popular. El resultado ha sido un repertorio de radio de música plancha enriquecido por arreglos orquestales, que le han dado un aire más solemne y atractivo a canciones "de siempre", del circuito oldies. Manzanero, Dyango, Vía Libre, Abracadabra, la Santanera, Gaviota... la propuesta ha sido irresistible para la audiencia ya madura.

En el 2011 la Filarmónica se atrevió a más, saliendo de la zona segura que es la música en español de antaño para montar espectáculos en inglés. Y qué mejor manera de hacerlo que echando mano a un repertorio tan universal como el de los Beatles. Los llenazos fueron instantáneos y abrieron la puerta para que la orquesta ahora anuncie más tributos, a Elvis, Carpenters, ABBA.

Cuidado pierde.

Tocar obras de los Beatles no tiene nada de malo y aplaudo el que más personas se expongan a ellos, por los medios que sean. Sin embargo, se trata, al final de cuentas, de otro chivo de covers, con más tupé pero en esencia lo mismo que se hace todas las noches en bares del país.

Y no: tocar covers no es un mérito. Quizá una taquilla más segura pero no un mérito.

Por mí que la Filarmónica siga covereando, que ya bastante especializada está en eso. Lo que me preocupa es que –con los Beatles agarrados de la mano– se crea que eso es lo mejor o lo más significativo que le pasó a la música en Costa Rica este año. Porque no lo es.

Tengo amigos músicos que, cuando quieren, se rajan con un cover que les sale de las entrañas, en tributo verdadero a aquellos artistas de los que se nutren. Y esa admiración se siente, el público la capta con toda su brutalidad. Recuerdo, en cambio, la molestia que me causaban, años atrás, grupos que anunciaban una semana un tributo a La Ley, a la siguiente uno a Bob Marley, luego a Nirvana y cerraban el mes con un "homenaje" a Juanes. Tributos de temporada, se llama la figura.

Podrán decir que soy un malpensado... pero yo no soy el único.

viernes, 11 de noviembre de 2011

Lo que es bueno para Malpaís es bueno para todos... ¿ o no?



Una mera coincidencia. El que los dos máximos jerarcas del Ministerio de Cultura sean parte de la banda que marcó la excepción en las reglas del Estadio Nacional es solo una mera coincidencia.

Tiene que serlo.

Malpaís se despedirá de su fiel público en un concierto masivo, enmarcado en la semana más ajetreada que vivirá el recinto donado por China desde su extravagante inauguración, en marzo anterior. La popular agrupación local dirá su adiós el próximo viernes 18 de noviembre, apenas tres días después de que en La Sabana juegue la Sele local frente a la genial España y dos días antes de que en ese espacio se presente Pearl Jam. De hecho, ambos conciertos compartirán montaje y producción.

Es decir: tres actividades multitudinarias, que fácilmente atraerán cada una a más de 20.000 personas, en cuestión de seis días. Estamos volando.

Y no tengo problemas con la realización de ninguno de los tres eventos en cuestión: quise ir a ver a España (sorry, Pinto) pero el precio de las entradas es suicida; para Pearl Jam tengo mi tiquete meses atrás (ver acá a mi grupo predilecto de siempre estaba en mi carta al Niño del año pasado), y el recital de Malpaís me parece más que justificado, dado que servirá como cierre a uno de los capítulos más brillantes que ha vivido la música costarricense, abruptamente interrumpido tras la sorpresiva y lamentable muerte del maestro Fidel Gamboa.

Sí, sí creo que Fidel Gamboa se merece el mejor tributo posible y que Malpaís debe decir adiós en el máximo escenario disponible. El cómo detrás del chivo es lo que me tiene con mal sabor de boca.

Ignoro los motivos que impusieron al 18 de noviembre como fecha del concierto de Malpaís pero sin duda deben ser enormes. Esto pues para efectos del público, lo mismo daba dar el espectáculo en cualquier otra semana o incluso a inicios del 2012. Celebrar la obra de Fidel Gamboa juntaría siempre a miles de almas, más allá de la fecha.

Posiblemente el arreglo hecho con RPMTV -productora que, junto con Don Stockwell, trae a Pearl Jam- para que esa firma asumiera la producción de la despedida de Malpaís tuvo que ver con el asunto de fechas, pues se usarán casi que los mismos recursos técnicos, tarima incluida, en ambos espectáculos. Y eso está bien.

Lo que está mal es que nuestras autoridades deportivas borren con el codo, a pedido del Ministerio de Cultura, toda su prédica del manejo de actividades masivas en el Estadio Nacional. El regalo de los chinos ha sido objeto de uso y abuso, después de que irresponsablemente se autorizaran ahí más concentraciones de las recomendadas. Y eso no es culpa de los productores de eventos, sino de la administración del estadio y el Icoder.

Seis "megaconciertos" al año, fue en su momento la cifra mágica del Icoder sobre lo que se autorizaría en el Nacional. Hoy, después de la semana de inauguración (Shakira incluida), vigilia de Juan Pablo II (cuenta como chivo porque se ocupó la gramilla), Juan Luis Guerra, Miley Cyrus, Alejandro Fernández + Marc Anthony, Red Hot Chili Peppers, Judas Priest + Whitesnake, Malpaís y Pearl Jam pareciera que algunos jerarcas no son muy diestros con el ábaco.

En julio pasado, ante tando despelote, la junta administradora del Nacional trató de mandar a volar a Red Hot Chili Peppers, aunque al final tuvo que retractarse dado que el compromiso con Evenpro ya estaba firmado. En aquel momento, Luis Peraza, director del Icoder, dijo que el estadio no se podía exponer a tres conciertos en menos de un mes. "El estadio es un lugar para actividades deportivas. Las instalaciones deben estar en sus mejores condiciones para su principal actividad (...) Estamos claros que los conciertos son actividades para autofinanciar la operación del estadio, pero no vamos a estropear el estadio por estas actividades comerciales", senteció Peraza.

El ministro de Deportes,William Todd, dijo hace poco más de un mes, el 6 de octubre, que para el 2012 solo se autorizarán seis conciertos en el Nacional, haciendo eco de las voces de alarma sobre el desgaste a la estructura por parte de una agenda tan saturada. Sin embargo, si el Ministerio de Cultura lo pide, la excepción se vale.

A mediados de octubre, cuando, sorpresivamente, se anunció que Malpaís se ubicaría en medio de España y Pearl Jam, el ministro Todd admitió que fue por un pedido desde el CENAC que el tributo a Fidel Gamboa se autorizó para el próximo viernes 18. “Ellos nos pidieron el espacio y cómo se los iba a negar, si se trata de una obra de caridad para la familia de un gran músico de este país como fue Fidel Gamboa", explicó el jerarca.

Es ahí donde está el detalle, pues en este país las reglas son graduales, dependiendo de quien pida el favor de brincárselas. Y es que el haber autorizado el concierto de Malpaís para el 18 de noviembre es llevar al extremo de lo indebido todo en el tema de concetraciones masivas en el Estadio Nacional. No me pasa que la junta administradora buscara por todos los medios el deshacer su trato para con los Peppers (aduciendo sobrecargas para la gramilla y pista sintética) y ahora no diga ni pío.

Quiero pensar, en mi inmensa ingenuidad, que el favor a Malpaís no tiene nada que ver con que el ministro y viceministro de Cultura formen parte de esa agrupación. Quiero pensar que don William Todd se hubiera mostrado igualmente solidario con cualquier otro artista nacional que le hubiera pedido el mismo favor: montar un megaconcierto, de carácter benéfico, a dos días de otro megaconcierto comercial, en el mismo escenario, sobre la gramilla del Nacional. Quiero pensar que si se hubiera pedido hacer un concierto dentro del Estadio Nacional, dos días antes del de Juan Luis Guerra,  como homenaje a Miguelito Sánchez -exvocalista de La Pandylla también fallecido este año-, el ministro de Deportes habría dado el visto bueno sin chistar.

Quiero pensar que de ahora en adelante esta excepción se volverá la regla, y que la misma respuesta de "y cómo se los iba a negar, si se trata de una obra de caridad", le será dada a quienes lleguen a pedir justo lo mismo, aunque sin el respaldo de la cartera de Cultura.

Quiero pensar que el que los dos máximos jerarcas del Ministerio de Cultura sean parte de la banda que marcó la excepción en las reglas del Estadio Nacional es solo una mera coincidencia.

Tiene que serlo.

(Y cierro con uno de mis temas predilectos de Malpaís, grabado, según entiendo, en el último chivo que dio Fidel Gamboa).

miércoles, 26 de octubre de 2011

Cuenta regresiva a la sala de parto


Uno tendería a pensar que ya estrenado como padre de familia, la llegada del segundo hijo es un vuelo sencillo, de ruta conocida y con una intensidad menor a la de aquella primera vez.

Error.

Esta semana empezó la cuenta regresiva para la llegada de Luciana, nuestra segunda hija. Y la procesión que uno lleva por dentro no es jugando.

En estos trances los hombres somos actores de reparto, pues así lo dicta la naturaleza. Cierto que estoy cansado, estresado, ansioso y con más nervios que un bistec barato pero mi versión palidece, y por mucho, en comparación con lo que le ha tocado pasar a Mónica. Macha, en serio que me quito el sombrero.

Al igual que cuatro años atrás –cuando vivimos la llegada de Emma– hoy no dejo de impresionarme por la titanada que implica para las mujeres el embarazo. No, uno como hombre no puede entender del todo lo que implica irse despidiendo de la ropa favorita a medida que el vientre se expande; uno no sabe lo que es caminar con los pies hinchados por la retención de líquidos; uno como hombre no alcanza a comprender lo que se siente el que "la espalda se abra", el que los olores otrora habituales se tornen insoportables, o el que los pechos cambien en preparativo de su verdadera razón de ser (biológicamente hablando).

El ginecólogo –rostro frecuente en los últimos meses– nos dijo que ya estamos a pocos días. La inmensidad de esta emoción es brutal y el pecho se me hace pequeño para contener a un corazón que se quiere salir. Sé que Luciana está ahí adentro, la he sentido, sus patadas y movimientos dentro del vientre materno se notan ya a simple vista. Pero de eso a ya verla con mis propios ojos, ahí está el detalle. ¿Cómo será?, ¿de qué color será su pelo?, ¿y los ojos?, ¿dormirá mucho?, ¿será alegre?, ¿irá a la U?, ¿le gustará la salsa o el punk?, ¿cuando sea grande me dirá algo tan duro que hará que irremediablemente la visualice como una bebé vulnerable a todo?

Los días previos a la llegada de un hijo uno se torna un ser bastante instintivo, que actua más por naturaleza que por razón. Sé que en el trabajo no he puesto tanta atención como se esperaría y que mi nivel de tolerancia a la frustración no está de buenas. Y es que cuesta en paleta: la cabeza está puesta en el futuro, tanto en el corto como en el largo plazo.

Hoy que veo a Emma elaborando discursos bastante elocuentes, gastándome bromas y haciendo su versión preescolar del parkour entre los muebles de la casa, me acuerdo como si fuera ayer cuando soltó su primer grito, aún con manchas de sangre en la cara y terramicina en los ojos. Son casi cuatro años que literalmente nos pasaron por encima... es con la paternidad que uno al fin entiende lo relativo que es el tiempo.

La próxima semana podre alzar a mis dos hijas, verlas juntas y encontrar sus diferencias y similitudes. Creo que estoy totalmente justificado para pensar, por ahora, solo en esa maravillosa célula que es la familia. No tengo cabeza para nada más.

Hoy más que nunca agradezco cada segundo que mis papás me dedicaron. Tener hijos es fácil, naturalmente la mayoría está capacitada para hacerlo. Sin embargo, quedarse a su lado, educarlos, aguantárselos y echarlos para adelante es una misión, una empresa de proporciones épicas. Y mis papás lo hicieron bien, muy bien, y hoy que sé que tantas cosas pudieron salirles mal en el camino, no puedo menos que agradecerles el que se partieran el lomo por nosotros.

Es tanto lo que se siente en estos trances y tan pocas las palabras para expresarlo. Por segunda vez en mi vida volveré a vestirme de verde y cámara en mano entrar a un quirófano para ver cómo se llenan por primera vez de aire los pulmones de una persona con la mitad de mi código genético, con mi apellido, con mi sangre. Y nada, nada en el mundo, se equipara a la inyección de adrenalina que se vive la primera vez que uno carga en brazos a un hijo.

Hace cuatro años, en su primera hora en este mundo, bañé a Emma en lágrimas... y Luciana va por el mismo camino.

sábado, 15 de octubre de 2011

Un jueves de choques y pantalones rajados...



No soy un carajo superticioso pero el jueves pasado en serio valoré darme un baño en la pileta de agua bendita de la Basílica de Los Ángeles.

El que la fecha fuera 13 me parece solo una cruel coincidencia, la menos significativa de muchas que se me atravesaron en el camino ese día. Aunque salí bien temprano ("mañaneando tempranito", decía Chema), las calles heredianas no ayudaron mucho: el "flujo" (que no fluía) vehicular parecía enyesado por lo que, al igual que todas las mañanas, me dispuse a avanzar a pura primera, de a poquitos y haciendo gala de mi (poca) paciencia.

Cruzar el semáforo de Paseo de las Flores en las mañanas es una prueba salida del libreto de The Amazing Race. Son más de 500 metros de fila en la que uno mastica maldiciones contra los audaces (según ellos) que, a contravía, procuran saltarse la cola y hacerse, a la brava, un espacio al puro frente, justo un microsegundo después de que la luz pasó de rojo a verde.

Verde. Los carros empiezan a moverse... me faltan como 50 metros para el cruce y es evidente que tendré que esperar al próximo ciclo del semáforo. El de delante se mueve, yo meto primera y justo en lo que piso el acelerador, a mi izquierda, con el rabo del ojo, veo venir un carro que trata de adelantarme y ocupar los tres metros de aire que me anteceden.

El choque fue inevitable. Más que un choque fue un beso, con aquel Toyota restregándole el costado derecho a la parte delantera izquierda de nuestro carro. No alcancé a avanzar ni medio metro. El sonido del plástico al quebrarse fue espantoso. Llevé a mis labios la peor maldición que pudiera decir (soy bueno para eso)... y me la tragué: no venía solo.

En mi vida de conductor me he visto involucrado en tres colisiones, ninguna de mi responsabilidad. Cuando aún vivía con mis papás, un joven médico me arreó por detrás en el cruce de la Panasonic, a altas horas de la noche. Me comió la pollada, no supe bien qué hacer y acepté la oferta del imprudente de no llamar al tráfico y arreglar todo por las buenas. Esa noche llegué a la casa con el carro de la familia chocado y mi papá ardió en cólera, lo cual era lógico. Afortunadamente el chocón apechugó y pagó la reparación del bumper.

Años más tarde, a 300 metros de mi casa, en San Francisco de Heredia, un animal se olvidó de usar los frenos y se estrelló contra la parte trasera de nuestro carro. Yo lo vi venir y, dado que era el último en una presa, solo acaté a agarrar duro el volante, apretar los dientes y cuadrarme para el pichazo. Y fue un pichazo. El idiota llevó la peor parte: andaba en el carro de la hermana, no usaba cinturón, su cabeza transformó el parabrisas en telaraña. Esa vez sí llegó la policía, el INS y por espacio de casi un año tuve que perseguir, acosar y amenazar a aquel maldito con tal de recuperar el deducible. Además, el estúpido de atrás nunca se enteró que esa tarde era mi graduación de maestría, a la cual me obligó a ir sin rasurarme y pagando taxi desde Heredia hasta San Pedro. A Dios le pido que el tal Max ya no tenga licencia... no se la merece.

El jueves pasado me volvieron a chocar, solo que esta vez Emma iba en el asiento de atrás. No nos pasó nada (creo que ella ni sintió el golpe) pero para mí fue insoportable el que alguien, por mera irresponsabilidad disfrazada de premura, hubiera puesto en riesgo a mi hija. "Papi, ¿qué pasó?", recuerdo que preguntó mientras yo enfocaba toda mi furia hacia el carro que intentó clavarse delante nuestro.

Hoy, con la cabeza más fría, lamento mucho de lo que le dije a la señora, a pesar de que la razón estaba de mi lado. La responsable iba atrasada para una reunión –a la cual de todos modos no llegó– y eso la impulsó a brincarse toda la fila del semáforo, con la pésima suerte de terminar estrellándose. Me reconoció que era una estúpida y le di la razón. Creo que le dije imbécil, no estoy seguro. Perdí la cordura y mostré mi peor faceta, esa que todos llevamos dentro, dizque escondida, y que estalla cuando nos llevan al borde.

La espera de los inspectores (el de tránsito y el de seguros) nos permitió ser el platillo visual de los miles que iban saliendo de Heredia. No, no se siente bien ser uno el protagonista del choque. Estamos acostumbrados a ser nosotros los testigos, los que frenamos para echarnos el rollo, que hacemos conjeturas sobre quién tuvo la culpa y en cuánto saldrá la torta.

Afortunadamente todo se resolvió bien: la señora no se escondió y asumió lo que le tocaba, el carro está en el taller y yo he imitado al papá de Mafalda, contando una y otra vez los detalles del percance. Aún tengo leves brochazos en mi memoria de una vez que a mi papá lo chocaron a la par de la iglesia de Zapote, cuando yo tendría unos 6 años y andábamos en un Fiat Polski, en una época en la que los cinturones no eran obligatorios y a los chamacos no nos amarraban a busters. Dudo que Emma vaya a recordar algo de su estreno en las estadísticas de colisiones de tránsito, una en la que ella mantuvo la cordura que le faltó a su papá.

Y sí, está bien, chocar es gacho pero, ¿por qué tanta lloradera al inicio del texto si no hubo una racha de mala suerte? Insisto, el que fuera fecha 13 es coincidencia pero uno no puede dejar de cuestionarse por qué putas el mismo día que a uno le chocan el carro también se le raja, de cabo a rabo, su jeans favorito (en un episodio aparte). Al  oír el característico sonido de la tela al rasgarse y sentir una corriente fría que entraba por donde no debería, fue inevitable preguntarme cuál fue el pie que puse de primero al bajarme de la cama.

Dado que un carro chocado y un jeans rajado en el trasero son anécdotas y hoy pude llevar a Emma a su clase de natación igual que todos los sábados, estoy seguro que ese jueves 13 me levanté con el pie derecho... y estoy agradecido por ello.

miércoles, 12 de octubre de 2011

Capmany 10: sus 10 mejores canciones



Inoportuna, como siempre, la muerte se llevó a Jose Capmany justo cuando su ya extensa carrera alzaba vuelo en la dirección que él quería. Fuimos los demás quienes atestiguamos su paso a la categoría de leyenda, no por haber perdido la vida de manera prematura, sino porque su obra se sostiene sobre los hombros de un artista gigante.

El 13 de octubre del 2001 el rock tico recibió un golpe demoledor: el roquero más roquero que existió murió en un accidente de tránsito, en el Cerro de la Muerte, y su cancionero de folclor urbano costarricense quedó inconcluso, a la espera de no sé cuántas más buenas piezas que estaban en el tintero, prestas a  que Jose les diera voz y fuerza.

Si bien por mi trabajo he logrado entablar buena amistad con muchos músicos locales, con Capmany no pasé de un trato profesional. Bueno, aunque ni tanto, pues siempre fui fan de su música, siendo Café con Leche el primer grupo de rock que vi en vivo, en un ya lejano 1989, en el gimnasio del Liceo de Curridabat.

Antes de ingresar a la prensa, tuve un paso breve por Radio U, emisora universitaria de la que Jose era visitante frecuente. Recuerdo muy bien un episodio en que mi "jefe" de entonces, el crítico de música y productor Alberto Zúñiga, discutía con Jose por las cuñas que él grababa para unos chivos que daba en el finado bar Patagonia. Las cuñas eran voladísimas, con Jose casi que recitando un poema para invitar a la gente a su espectáculo. Yo, al margen, gocé bastante su argumentación.

Ya en mi oficio de reportero, varios fueron los conciertos de Capmany que cubrí, siendo el más memorable el del 18 de setiembre de 1999, en el Auditorio Nacional, que sirvió de base para el disco Canciones cotidianas y cuya crónica publiqué en Al Día. Cuando pasé a La Nación lo entrevisté un par de veces, incluyendo cuando el CC vio la luz.

Me tocó cubrir su funeral, del cual al final en el periódico solo salió una foto. En Vuelta en U la junta de un buen poco de fiebres de la música local permitió que le dedicáramos buen espacio a la obra de Jose, llegando al punto de que el Canciones cotidianas ganó la encuesta que hicimos en el 2008 sobre los 100 mejores discos del rock tico.

La última vez que escribí de Capmany a fondo fue en marzo del 2009, a propósito de los malos oficios de Sony Music, empresa de la que Jose tenía los peores recuerdos y que, sin embargo, buscó hacer negocio con la reedición del CC.

Mañana, 13 de octubre, se cumplen 10 años de ausencia física de Jose Capmany. Y sí, en lo personal lo echo de menos: sus espectáculos eran únicos e irrepetibles, con repertorios llenos de sorpresas y habladas.

Su obra no tiene rellenos ni piezas flojas. Sin embargo, si de escoger las 10 que más me llegan se trata, esta es mi selección.

¡Arriba, Jose!

10. La historia salvaje

A pesar del playback, de las güilas bailando horrible, de Nancy Dobles haciendo feo en extremo, a pesar de A todo dar, Jose roqueó La Carpio en esta presentación.



9. Guantanamera

El cubanísimo cover de Café con Leche. Lo escuché por primera vez en mi walkman, mientras estudiaba en la biblioteca de la UCR, en 1994. La gente alrededor mio no entendía por qué estaba cagado de risa...



8. Un lugar

El gran éxito de la etapa solista de Jose. Puro optimismo, algo que a él le sobraba.



7. Oiga pito

Rock con enjache, legítimo In your face. Felicitaciones para el autor del video: quedó como anillo al dedo
.


6. Vas a encontrarme
Otra pieza enjachadora, en la mejor vena roquera de Café con Leche. Aún no entiendo por qué en el video Richie Nieto sale de espalda...



5. Mundos pequeños

La power ballad de Jose: demoledora...



4. Maletón

El legítimo folclor urbano costarricense, como el mismo Capmany clasificó esta canción.



3. Al final

La versión del 2001 de este tema es una obra de arte. Lástima que se editó de manera póstuma.



2. Si te veo

La mejor pieza del Un día cualquiera. La escuché varias veces en conciertos de Semana U, incluso con Mauricio Pauly como bajista y en los coros.



1. Hombre

Poema de Jorge Debravo musicalizado por Jose y que siento que lo retrata como artista, como persona...
como hombre.