viernes, 24 de diciembre de 2010

Ni chiva ni mula: lo que sí me dejó el 2010


Me dejó 33 años, los cuales en menos de un mes pasarán a ser 34.

Me dejó un año más de mis dos grandes recompensas: Mónica y Emma. Los tres somos una familia feliz, que se ríe, vacila, se quiere, abraza y besa. La Macha y yo nos la hemos jugado bien como padres (digo yo) y todos los días aprendemos de una enana demasiado chispa, que le gustan por igual las princesas de Disney que la princesa Leia. ¡Gracias muñecas!



Me dio a mis papás un año más, año en que los vi revolcarse por el suelo y destinar buena parte de su dinero a comprar plasticina, trastos de juguete y libros de colorear. Nada como los nietos para ver cómo los papás de uno rejuvenecen.

Me dejó un intento fallido de bajar de peso en el gimnasio y, por el contrario, más libras de las que necesito, producto de la cata de cervezas y chifrijos. Me dejó además la experiencia de vivir en primera persona los dolores del dengue, mismos que hoy deseo solo a mis mayores némesis.

Me dejó la satisfacción de mantener cerca a mis buenos amigos de Curri y la U, aunque no nos vimos tanto como quisiéramos. Igualmente feliz me hizo el que varios de ellos se convirtieran en padres y madres de familia (¡ya era hora!), y que Johnny y Mary nos dieran el inmenso privilegio de ser los padrinos (mágicos) de Nacho.

Me dejó la labor de aplicarle la eutanasia a Vuelta en U, medio de comunicación por el que me partí pecho y espalda y al que nunca le perdí la fe. En sus dos años y resto de vida, VenU fue el reflejo de buena parte de mi manera de pensar y de sentir hacia el periodismo, la juventud y el arte y cultura costarricense... y, a pesar de los muchos bajos, creo que el recuerdo que dejamos es de altos.



Me dejó la reincorporación –tiempo completo– a la casa que había dejado tres años atrás. A la redacción de La Nación volví sintiendo que venía de hacer una gran pasantía, más aprendido y con ganas de enseñar. Ya no estoy en Viva (es pacho que aún hay gente que me escribe para que le saque una nota en esa revista), sino en la parte web, donde me siento a mis anchas y como calamar en su tinta.

Me dejó la oportunidad de redescubrir mi gusto por la entrevista, en gran parte gracias a la majadería de mi amiga Yuri Jiménez, quien me abrió las páginas de la Teleguía desde el primer día en que emprendió la titanada de transformar esa publicación en un producto de rico y entretenido contenido periodístico. Ahora, cada 15 días, publico una columna sobre uno de mis grandes placeres –ver televisión– y de vez en cuando retrato ahí otras facetas de "figuras" de Ticolandia. Mi entrevista con Lynda Díaz fue un bombazo, no tanto por mis preguntas sino por las respuestas a calzón quitado de una mujer que le ganó a Maquiavelo en eso de privilegiar los fines por encima de los medios. Por mi parte, dicha entrevista la recuerdo más por la pelada que no noté hasta el día de su publicación, cuando ya era muy tarde para cambiar "voté" por "boté".

Me dejó la posibilidad de incursionar en otras fuentes que antes no había tratado. En géneros de opinión le di rienda suelta a mi fiebre mundialista, albiceleste, maradoniana y palermista en el único artículo que he escrito sobre deportes y que, sin proponérmelo, tuvo un impacto inaudito en Argentina, de donde incluso hubo medios que me llamaron para que les diera mis "pronósticos" sobre los partidos de su sele en Sudáfrica. Luego, por medio de mi primera participación en el especial de Personajes Noticiosos de La Nación, tuve que retratar a dos figuras políticas incluidas en dicha lista por los motivos incorrectos: una no quiso atenderme y otra me dio una entrevista a profundidad. Al redactar de ambos aprendí, tanto en lo periodístico como en lo humano.



Me dejó la satisfacción de ver cómo muchachos a los que contraté cuando estaban pollos-pollos hoy son comunicadores ATD. Presenciar el crecimiento profesional de Monse, Erika, Arturo, Damián y Navarro para mí es una satisfacción de esas que no se destiñen con los años. Además, la amistad de nuevos compañeros como Ratamacha y Warren Cruz llegó a enriquecer un grupo de trabajo que cada vez funciona mejor... digo yo.

Me dejó el cumplimiento de uno de mis viejos anhelos: tener un programa de radio. Desde junio pasado hago yunta con el buenazo de Tavo Gamboa en la emisora ADN 90.7 FM para, todos los jueves, hablar paja y poner la música que me gusta en ADN Fans... sí, es un trabajo difícil pero alguien tiene que hacerlo ;)

Siendo el fiebre enfermizo que soy de la música, el 2010 me dejó un año inolvidable, en el que pude ver en vivo a muchos de los artistas que más me llegan del rock moderno. Green Day, Bon Jovi, Megadeth, Aerosmith, Calamaro y Korn + POD fueron parte de un suculento menú que, para rajarse, incluyó la visita monstruosa de Metallica. El haber escuchado From Whom the Bells Tolls y One en la querida cancha morada fue el non plus ultra... ¿no quería pollo?



Me dejó, con mención aparte, la dicha de ¡al fin! haber disfrutado de la música en vivo del maestro Fito Páez. Con Fito siempre tuve mala suerte en sus anteriores visitas, pues los astros se alineaban para que yo no pudiera acudir a la cita con el flaco de Rosario. Este año nada me impidió plantarme frente a la tarima instalada sobre el contaminado lago de La Sabana y disfrutar del concierto que más me llenó en el 2010 (sí, incluso más que el de Metallica). Tan contento salí de aquella noche hermosa del FIA que me mandé –modestia aparte– con una de las crónicas que siento mejor me ha quedado. Fito fue grande y me regaló un punto alto del año.



Me dejó el sinsabor de aceptar que Ottón Solís no será ya presidente del país; la impotencia de ver cómo los obispos disparan condenas santulonas contra todo lo que suena a progreso mientras esconden en sus sotanas todo tipo de negocios indecentes; la cólera de ver nuestra Asamblea Legislativa dominada por un grupo de mentecatos y demagogos; el asco de escuchar las torpezas y mojigaterías de Fernando Sánchez; la tristeza de no ver en vivo a Guns N' Roses ni a Sebastian Bach, y la sorpresa de que Laura Chinchilla resultara mucho mejor mandataria de lo que yo esperaba.

Me dejó la alegría de ver a los Arias fuera del poder (al menos por un rato); de ver a Manuel Obregón como ministro de Cultura; que se le diera continuidad a don Leo Garnier y a la Dra. Ávila; de ver a don Eduardo Ulibarri representándonos en la ONU; la alegría de que se impusiera el sentido común a la intolerancia (referendo de uniones civiles entre personas del mismo sexo) y el sentido común al salvajismo ecológico (Crucitas).

Me dejó el orgullo que me dan los trabajos de Patiño Quintana, 424, El Parque, Gandhi, Keep the Gap, Parque en el Espacio, Calle (Dolores), Adaptados, Bufonic, Ale Fernández, La Escafandra y, desde luego, Foffo Goddy. Me dejó el regreso de Alice in Chains, Soundgarden, Dr. Dre, Caifanes y Toad the Wet Sprocket, y me dejó discos nuevos y deliciosos de The Arcade Fire, Kanye West, Vampire Weekend y LCD Soundsystem, por mencionar unos pocos.

Me dejó a Facebook como uno de los mejores amigos, y a Twitter como una herramienta útil pero tampoco para irse de jupa. Me dejó dudas sobre qué demonios hago metido en Linkedin y el certificado de defunción para Messenger y Hotmail.

No me dejó ni una chiva ni una burra negra. La buena suegra (y suegro) me la gané hace rato, así que dejo ir en paz al 2010, a la espera de que el 2011 me traiga al menos lo mismo, agregándole el concierto que Pearl Jam le debe a Costa Rica. ¿Será?

jueves, 23 de diciembre de 2010

Nominaciones al Grammy: lo rescatable


De tiempos inmemorables data mi gusto por las entregas de premios gringas a la industria del entretenimiento: los MTV, los Grammy, los Emmy, los Oscar, los Razzies... no lo puedo evitar. Todo el proceso de nominaciones, alfombra roja y las ceremonias siempre me han gustado a un nivel enciclopédico, al punto de aún acordarme de artistas que tocaron en la gala de los MTV a inicios de los 90.

Hace unos días la Academia de los Grammy anunció a los artistas, discos y canciones que aspiran a ganar en la próxima entrega de esas estatuillas a lo mejor de la música, a celebrarse el 13 de febrero del 2010. Me tomé el trabajo (pobrecito) de revisar toda la lista de candidaturas y estos son algunos apuntes al respecto, tan sueltos como subjetivos:

Grabación del año

Es el Grammy más importante de la noche, destinado a una pieza sobresaliente. Para que se hagan una idea, en años anteriores se lo llevaron The Girl from Ipanema; Strangers in the Night; Mrs. Robinson; Hotel California; Beat It, We Are the World; Tears in Heaven; Smooth, y Beautiful Day, todos hoy himnos del rock and roll.

Ahora son cinco las canciones postuladas, incluyendo dos de los mejores duetos producto de la fusión hip-hop/R&B de todos los tiempos. Puede escucharlas aquí:



De entrada dejo fuera de competencia a Nothin' On You, de B.o.B. con Bruno Mars, y Need You Know, de Lady Antebellum. La primera es un dueto muy pop, tirado a la balada, que no dudo ha sido un pegue entre las adolescentes pero tampoco para ser lo mejor que salió en el año, mientras que la de Lady Antebellum –el trío sensación del 2010 en el country pop– no es como para morirse, aunque no niego que se trata de un tema muy pegajoso (la mezcla de slide guitar y piano está bien jalada).

Sería una agradable sorpresa que los votantes se inclinaran por el siempre maravilloso Cee-Lo Green, aunque no creo que estén listos para premiar a una pieza con Fuck You de título, a pesar de ser una de las mejores canciones que escuché este año (de hecho, este disco es un pendiente para mi próxima visita a la tienda de música). Así las cosas, siento que la competencia se reduce a los dos duetos que mencioné al inicio: Empire State of Mind, de Jay-Z con Alicia Keys, y Love the Way you Lie, de Eminem con Rihana.

Con Jay-Z tengo un sesgo fuerte, pues lo considero el mejor rapero de la historia, y juntándose con la imbatible voz de Alicia Keys consiguió uno de sus mejores temas en años, una canción que refleja de cuerpo entero a Nueva York y que me parecía lo más rico que escuché en el 2010... hasta que Eminem dijo "presente". Love the Way You Lie es, por tandeada, la pieza más completa, más impresionante, más buena que Eminem ha lanzado. Desde la primera vez que la escuché me quedé prendido de esta canción y entró de inmediato a mi top 10 de canciones de hip-hop. Rihana se deshace en ricura cantando y Eminem rapea con dureza pero sin torpeza, sin sonar al personaje estúpido que él mismo se contruyó, una letra que golpea y duele a cualquiera que sepa los altos y bajos propios de una relación de pareja.

Por eso, aunque sienta que le estoy dando vuelta a Jay-Z, esta vez no tengo duda: el Grammy 2011 a la mejor canción del año debe ser para Eminem y Rihana. Punto.




Álbum del año

Repiten Eminem (Recovery) y Lady Antebellum (Need You Now), con las previsibles nominaciones para la infumable Lady Gaga (The Fame Monster) y mi nueva diva personal de pop ligero, Katy Perry (Teenage Dream), cuyos materiales estuvieron entre los más vendidos de los últimos 12 meses. Completa el quinteto de discos postulados la sorprendente inclusión de la banda canadiense The Arcade Fire, con su tercera producción The Suburbs. Sorprendente no porque a TAF le falte calidad (¡para nada!) sino porque la Academia rara vez le da pelota a la música venida del indie. Cuando exclamé mi sorpresa en Facebook, Diego Delfino se burló, con razón, de mi "inocencia", alegándome que TAF es, para efectos de la industria discográfica, el "descubrimiento" del año. Medios especializados como Rolling Stone, NME, Paste y Billboard se inclinaron este año por reconocer como los mejores discos del 2010 a producciones de LCD Soundsystem, Vampire Weekend y Kanye West, además de TAF y Eminem. Si por gusto personal fuera, el Grammy obligatoriamente debería ir a The Suburbs pero veo duro que la Academia se incline por TAF, sonando Eminem y la sobrevalorada de Lady Gaga como las opciones más seguras.




Artista revelación

De los cinco postulados como el mejor debutante, admito que hasta hoy solo conocía por su nombre al único que considero no debería ganar dicho Grammy: el mentado Justin Bieber. Estoy hasta la corneta de este mocoso, quien no siento haga nada excepcional o que no se le haya escuchado ya a otros actos de pop meloso y baboso para adolescentes. No dudo que en cinco años terminará protagonizando reality shows de VH-1 para estrellas juveniles que ya no hacen gracia. Así que, por falta de méritos, descartado el chiquito este (aunque nada raro que la Academia se vaya de jupa y lo premie en su condición de fenómeno del mercadeo).

La categoría la completan cuatro artistas DE VERDAD, totalmente diferentes en sus estilos musicales y talentos, unidos todos por ser innovadores en ritmos a los que difícilmente se les puede sacar algo nuevo. He aquí un repaso por los cuatro, pues cualquiera de ellos que gane, bien merecido se lo tiene.

  1. Drake: El rapero canadiense se echó a la crítica a la bolsa este año con su álbum debut, Thank Me Later. Drake vendió millones de discos, se ganó el respeto y colaboraciones de figurones como Lil Wayne, Jay-Z, Eminem, Alicia Keys y Kanye West, y quedó fichado como uno de los nuevos motores del hip-hop. Su voz es bastante particular como para no confundirla y sus piezas no podrían tener mejor producción. De los grandes descubrimientos del año.


2. Florence & The Machine: La sensación inglesa del año que termina (seguro que es Susan Boyle). Florence Welch es la mente maestra y protagonista, pues los músicos que la acompañan (The Machine) varían según las necesidades de la cantautora. Con un apoyo gigante de la BBC, su álbum debut, Lungs, monopolizó las listas de popularidad en el Reino Unido durante buena parte del 2010. ¿Existe el soul alternativo? La verdad, ni idea, pero a eso es lo que me suena Florence.



3. Mumford and Sons: De los grupos geniales que descubrí gracias a la llegada de la emisora 104.7 Hit y cuyo nombre nunca logré aprenderme. Esta banda de folk inglesa la pegó durísimo con su disco debut, Sign No More, mucho en parte gracias al sencillo Little Lion Man, el cual es demoledor, pegajoso, imposible de obviar... una obra de arte completa. Hacía rato que música hecha con banjo, mandolina y acordeón no lograba atraer tanta atención... sin necesidad de sombreros vaqueros de por medio. De hecho, esta misma pieza está postulada al Grammy por mejor canción de rock, lo cual habla muy bien de su impacto.
Si pudiera votar, el Grammy al mejor debutante sería para Mumford and Sons.




4. Esperanza Spalding: Oriunda de Portland, Esperanza es un revoltijo de influencias y orígenes, que resulta en una muchacha multiinstrumentista que canta como le da la gana y hace música que pasa por el jazz, el R&B y los sonidos brasileños. Fluida para cantar en inglés, portugués y español, Spalding es de las nuevas divas de la escena jazzística, donde ya se le cotiza como contrabajista y cantante, con su nombre figurando como parte de los principales festivales dedicados a ese género. ¿Es ella mejor que Justin Bieber? ¡No, huevón!



Si yo diera los Grammy, así quedarían estas categorías:
  • Interpretación pop femenina: Teenage Dream, Katty Perry.
  • Interpretación pop masculina: Half of my Heart, John Mayer.
  • Interpretación pop grupal: Hey Soul Sister, Train.
  • Colaboración pop con voces: Imagine, Herbie Hancock, Pink, India.Arie, Seal, Konono No 1, Jeff Beck & Oumou Sangare (echate un toquecillo de nombres).
  • Álbum pop instrumental: Singularity, Robby Krieger (sí, el de The Doors).
  • Álbum pop vocal: Teenage Dream, Katty Perry.
  • Álbum electrónica/dance: Further, The Chemical Brothers.
Ahora, entrando en materia con lo interesante, el rock:

  • Interpretación rock solista: Dejando por fuera a John Mayer, la competencia es de puros abuelos de apellidos monstruosos, como son Clapton, McCartney, Plant y Young. Maestros los cuatro, yo le voy a Neil Young, cuyo disco Le Noise es una joyita. Aquí está nominado por el tema Angry World, el cual les dejo a continuación.



  • Interpretación rock grupal: Otra donde duele tener que escoger, pues creo que nadie puede quejarse cuando la estatuilla está para repartirse entre The Arcade Fire, Jeff Beck & Joss Stone, The Black Keys, Kings of Leon o Muse. Yo sigo fiel a la causa y voto de nuevo por The Arcade Fire, nominados con su pieza Ready To Start.


  • Interpretación hard rock: Suave un toque, ¿acaso fue que volvimos a 1994 y nadie nos avisó? Stone Temple Pilots, Soundgarden, Ozzy Osbourne, Alice in Chains y un grupo de veteranos que incluye al baterista de Nirvana (Them Crooked Vultures) son, según la Academia, los mejores hacedores de hard rock de este año... ¿qué putas? Digo, no me malentiendan, pues brinco en un pie de la felicidad al ver que tres de mis bandas preferidas de grunge no solo resucitaron, sino que roquean duro y rico, como en los viejos tiempos. Sin embargo es raro pensar que no hay, según los entendidos, gente nueva haciendo este tipo de música (algo que sabemos bien no es cierto... ¿o sí?).

En cuanto a quién debería ganar, dejemos por fuera de una vez a Ozzy, que lleva más de una década de no pegar una pieza decente. El tema de Soundgarden es un paquetazo y de lo más flojo de su repertorio (es una pieza vieja inédita sin mayor importancia), caso contrario de los trabajos de Alice in Chains y Them Crooked Vultures, ambos de aplaudir de pie. Sin embargo, me inclino por los STP, pues a pesar de todo lo que les ha pasado, retomaron el sonido de sus mejores años... aún me sorprende que Weiland siga vivo, dado sus esfuerzos por lograr todo lo contrario.



  • Interpretación metal: Otra categoría sin espacio (merecido o no) para la sangre nueva. Iron Maiden, Slayer, Korn, Megadeth y Lamb of God son las bandas en disputa y creo que, por aclamación, el Grammy debería ser para Maiden, dado que su enésimo disco, The Final Frontier, es reflejo de que estos viejitos lo menos que suenan es a viejo, sino que siguen haciendo música vigente. Ignoro si "la doncella de hierro" –puse dicho nombre solo para decir que me parece una repolada referirse de dicha manera a la banda inglesa– ya tiene su Grammy pero El Dorado es una pieza que se merece ese y otros premios más. Punto.



  • Mejor álbum de rock: Neil Young, Muse, Jeff Beck, Tom Petty y... ¡Pearl Jam! ¿Tengo que decir más? Backspacer es no solo el mejor trabajo que PJ ha sacado en la última década, sino uno de los mejores discos de su ya extensa carrera.


  • Mejor álbum alternativo: Si hubo un disco este año que me gustó más que el de The Arcade Fire, ese fue Contra, de Vampire Weekend. Empecé a escucharlo hace unos días al ver que la mayoría de medios especializados que respeto lo incluían en sus resúmenes de lo mejor del 2010 y me encantó (Horchata debe ser una de las canciones más poderosas de la historia). Así que me voto es para el Contra, en una categoría que completan álbumes de Arcade Fire, Band of Horses, The Black Keys y Broken Bells.

Y ya. Poco puedo decir de las categorías de R&B y hip-hop pues no he escuchado a la mayoría de los postulados, a excepción de los nombres obvios que ya abordé en este texto y The Roots, banda que sacó dos discos maravillosos en el 2010, ambos dignos de salir corriendo a comprarlos/bajarlos.

A la música latina prefiero andarle de lejos, más cuando veo que entre los aspirantes al Grammy está Ricardo Arjona con su Poquita ropa... ¿así, o más feo?

viernes, 17 de diciembre de 2010

Clásico del calambre: Puma 5 - Solteros 4





Por Domingo Siete (con cariño)

Los especialistas de la gradería se vieron en un aprieto, pues no tenían recuerdo de una situación tan extraña en las ediciones previas de aquel evento. Después de consultar la base de datos estadística de Rodrigo Calvo y descartar cualquier coincidencia con juegos pasados, quedó en firme el fallo: el 2010 sería el primer año en que se declararía como jugador más valioso a un integrante del equipo derrotado.
Muy contra su voluntad, José Luis Rodríguez se convirtió en el baluarte y principal responsable del triunfo de los casados, en la versión de este año del llamado Clásico del Calambre (que es más calambre que clásico). Guardameta autodesignado de la escuadra soltera, el Puma se metió en el juego desde mes y medio antes, cuando echó a andar una agresiva campaña de venta de camisetas tricolor por toda la redacción.
Así, tras venderle las benditas chemas a todo el mundo, Rodríguez se enrumbó a su tienda de deportes favorita y se gastó las ganancias en varios uniformes de portero... lejos estaban los dichosos solteros de saber que aquel deseo fashion les significaría la caída en la sintética cancha del estadio Coyella Fonseca, la tarde del 16 de diciembre.

Si bien esto pretendía ser una crónica, varios factores atentaron contra las buenas intenciones del cronista: llegó 15 minutos tarde (igual, no se perdió de nada) y en el terreno de juego las emociones fueron escasas y anémicas. De ahí que lo que se incluye a continuación sea más una libreta de apuntes en orden cronológico, en la que –para ser legales con los créditos– también hay insumos de destacados espectadores como Andrés Formoso, Vanessa Loaiza, Carlos Villalobos, Mercedes Aguero, Irene Vizcaino y Arnoldo Rivera, quien se sumó a la grada tras abandonar el banquillo de los solteros previo al inicio del juego, luego de darse cuenta que los sin-doña llevaban las de perder.

  • El primer gol de los casados fue obra de Armando Solís, quien en su última aparición en estos “clásicos” salió por la puerta grande. Claro, cualquier goleador hace loco en la red cuando cuenta con la complicidad de un portero como el Puma, quien tras un despeje apocalíptico “asistió” a Armando para que pusiera el 1-0.
  • Tres minutos después, por alguna falta paqueteada, el árbitro –también paqueteado– le da un penal a los casados. John Univio cobra y la vuela.
  • Al ratico John se reivindica y le clava un pepinazo de tiro libre al Puma. Casados arriba por dos goles.
  • Teti toma el balón y se pega la carrera de su vida. El ejercicio fue infructuoso pero desde la gradería se le agradeció el gesto.
  • El depredador del área, Ronny Rojas, se hace un enredo con Teti y desperdicia un gol cantado.
  • Carlos Mora encabeza la marcha hacia la banca y le da espacio a Chucho, cuyos tacos pink son la sensación y rivalizan, en encandilada, con las zapatillas amarillo fosforescente de Luis Roberto. Irene grita desaforada y Matías no sabe dónde meterse.
  • En una de las poquísimas llegadas de los solteros, Román se luce y ataja bien.

  • Hárold Leandro se pega un carrerón épico, sónico, atómico y cósmico. Igual no le llegó pero la pulseada ya vale.
  • Uno de los chiquillos de Nina ingresa por Armando Solís, quien sale molido a punta de lima.
  • Gabriel –colaborador de Deporte– saca un remate violento... directo al tubo de los casados. Vale decir que se trata del primer redactor de la sección deportiva –en muchos años– al que sí le da el aire para jugar futbol.
  • Román es un portero kamikaze: después de un vergonzoso bomberazo, la bola quedó viva en su área. El compañero de Transportes se revolcó en medio de una maraña de pies y recuperó la esférica.
  • Entre el público hay comentarios diversos sobre los modos atléticos de algunos compañeros: el árbitro Larita parece que está en el gimnasio; Randall Cordero recuerda al “Hombre nuclear” (“¿quién?”, pregunta Mariela Fuster), Oscar Cruz luce una cabellera Palmolive, y Arturo Pardo parece a punto de desarmarse.
  • Alex Sánchez se barre por detrás con cara de yo-no-fui.
  • Luis Díaz se une a la interminable lista de quienes la vuelan por encima del marco.
  • Díaz vuelve a ser protagonista, tras bailarse a Esteban Mata... fue como gorrearse a un carajillo.
  • La habilidad del flaco de Deportes (no Hárold) empieza a inquietar a los casados... seguro que es Cheo.
  • Ferlin acribilla al Puma y pone el 3-1... sí, algún soltero metió un gol antes pero se me escapó el dato.
  • El Pollo y el Flaco de Deportes se entienden bien. Su jugada, al final, es contenida por Román, quien tandea al Puma en el duelo de arqueros.
  • Le dan con todo a Ronny en el área... y Larita pensando en Steve Jobs.
  • Alex Sánchez ve comprometida su descendencia tras un bolazo.
  • Palmares la revienta hacia la gradería. La bola cae a un metro de la directora, quien no entiende por qué el compañero de foto le dice “Disculpe, Joe”.
  • Chucho al fin toca bola y estrena los tacos. Irene grita desaforada y Matías no sabe dónde meterse.
  • Con un porte a la Quintavalle, Jairo mueve negocios extraños en el banquillo de los casados.
  • Termina el primer tiempo, 3-1. Villa aprovecha para ir a comprarse algo a la pulpe con Karen... “La bella y la bestia”, dice una voz a la lejanía.
  • Empieza el segundo tiempo, con 14 jugadores en cada equipo. Larita será muy bueno calculando metros cúbicos en un derrumbe pero en el partido le falló el ábaco.
  • Randall Cordero desbarata a Damián... será la primera de varias jugadas suyas que quedarán para el análisis de Ramón Luis.
  • Puma empieza el segundo tiempo con otra camisa de portero... esta parece tener hombreras.
  • Casados empiezan el segundo tiempo con nuevo portero: Tigre le hace un paradón al Flaco de Deportes... ¡y sin anteojos!
  • Armando vuelve endiablado e hinca al Puma, a quien el cambio de camiseta no le sirvió en lo futbolístico. 4-1.
  • Puma salva una, porque se cayó. Para su mala suerte, el rebote le queda a Ferlin, quien no perdona: 5-1.
  • Sin reflejos felinos pero con su eterna sonrisa, José Luis Rodríguez responde a las masas que piden su cambio. Puma le cede la portería a Luis Díaz y, pese a que había dicho que este año no lo haría, cumple con su ritual personal de salir sin camisa de la cancha. Su faena está completa y los casados protestan airadamente al perder a su mejor hombre-gol. Aquí está el link para que se unan a su grupo en Facebook.
  • Ronny se baila a la zaga soltera y tira. Los guantes de Luis controlan y Corella siente que al fin tienen portero.
  • Chucho vuelve a tocar bola.
  • A pesar de sus movimientos atolondrados, Pardo sorprende con un taquito de lujo. Iba a decir que fue chiripa pero luego hizo otro igual... seguro se dopó.
  • Transcurren 10 minutos y no sucede nada hasta que Pardo se baila solo... mejor no hubiera pasado nada.
  • Corella se hace sentir, tras tocar bola... con la mano.
  • Otto desperdicia un tiro libre y la vuela, algo que en Alajuelita se paga con sangre.
  • Gabriel (sí, el de Deportes) anota de penal para los solteros el 5-2. Tigre lució algo desconcentrado... seguro extrañó a Moya.
  • Esteban Mata sale de la cancha chollado y sin mayores méritos. “Mata es la versión futbolística de las ruinas de Cartago”, sentencia Arnoldo.
  • Violencia inaudita: Univio conecta a Pollo, quien le dice que se ven a la salida. ¿Y Larita? Bien, gracias.
  • Armando Solís la quiso hacer de lujo y la voló. Nadie le grita nada porque su familia está en la gradería.
  • Larita estrena las tarjetas que mandó a traer el Black Friday, tras pintar a Alvaro de amarillo.
  • Álex Sánchez tira, rechazo de los maridos que le queda a Corella, quien anota un golazo dedicado al Puma.
  • John baila a Corella, quien sigue tragando cable.
  • Randall pega a Armando, quien aprovecha para lucirse en lo histriónico, tras la enésima falta en su contra. La premisa de los casados parece ser “si se va de la redacción, que se lleve un cariñito”.
  • Inaudito: Pardo hace una asistencia efectiva y Gabriel Deportes anota el 5-4. Al entrenador Ismael Venegas se le escurre la victoria entre los dedos, pues nunca entendió que si su equipo iba ganando por cinco no fue por méritos propios.
  • Larita se queda en blanco idealizando las cerverzas irlandesas y repone como 10 minutos. Los paramédicos están listos para entrar a dar respiración boca a boca a los que ya se arrastran.
  • El árbitro Lara se acuerda del pito y sopla. Termina el partido con un ajustado marcado de 5-4 que llama al engaño, pues nunca antes un partido con nueve goles había sido tan ahuevado.
  • A pesar de sus peticiones, Yanancy no pudo esquivar el abrazo de un sudado Tigre a la hora de darle el trofeo a los ganandores.
  • Se concluye que muchos solteros están listos para casarse, pues ya lucen tan inútiles en la parte física como los esposos, mientras que los casados celebraron y en la noche todos llegaron a la casa rajando que habían anotado cinco goles, todos de chilena.