martes, 7 de enero de 2014

Los deba-ticos del Tribunal Supremo de Elecciones en 10 puntos





1. Los grandes beneficiados: Sergio Mena y Hector Monestel. Entraron como perfectos desconocidos y salieron bien parados, sobre todo Mena.

2. Los calienta bancas: José Manuel Echandi y Walter Muñoz. Bien pudieron no haber llegado que nadie los echaría de menos.

3. Los ya no tan desconocidos: Luis Guillermo Solís y Rodolfo Piza. Aprovecharon bien la oportunidad para hacerse escuchar y explotar su fuerte como académicos acostumbrados a dar clases magistrales.

4. El mal chiste: Justo Orozco. Fuera de su ambiente de polémica natural y sin oportunidad para atacar a las minorías, el señor de los problemas matemáticos fue solo un intento fallido de comic relief. Se echa de ver que ya la gente ya se está cansando de él.

5. El transformista: Otto Guevara. Muchos fuimos los que nos sorprendimos con su discurso de conservadurismo religioso, ¿de cuándo acá? Bastante forzada su versión criolla de línea a la tea party.

6. El cuento de terror: Carlos Avendaño. La discriminación y el fanatismo como banderas. De políticos así líbranos Señor.

7. La rabia: José María Villalta. Demasiada ira, demasiado enjache, demasiado echarle la culpa a los demás. Mae, ya, tómese un vaso de agua, respire hondo y dedique lo que queda de campaña a hablar más de usted y menos de otros.

8. El viejo zorro: José Miguel Corrales. El candidato vitalicio que sabe no puede ganar y más bien sirve de comodín (parecido a Fishman en la elección pasada). Le hizo a Luis Guillermo Solís una pregunta perfecta para que el otro se luciera.

9. El futuro diputado: Oscar López. Para volver a la Asamblea el hombre del traje blanco usa los foros presidenciales. Bien jugado, la verdad. Eso sí, quedará como el único sobreviviente de un PASE que ya tocó techo.

10. El loop: Johnny Araya. Al escucharlo uno se queda con la impresión de estar oyendo un disco rayado de sus tiempos de alcalde, con el mismo tono, la misma actitud plana, la misma hablada de político de profesión. Y tras de todo, esa sonrisa.

Notas al margen: De parte de la producción lo único peor que la música seleccionada fue incluir a Lizette Castro como moderadora. Les juro que cada vez que la escuché hablar sentí que en cualquier momento entraría alguien de Importadora Monge a regalar una lavadora y vendría un primer plano de lágrima rodando.

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