jueves, 27 de septiembre de 2012

¡Busque vida! (si se siente ofendido por Leonardo Garnier)


¿Es usted uno de los cientos de costarricenses que hoy desprecian al ministro de Educación, Leonardo Garnier, debido a un cuento que escribió hace casi 10 años? Si tal es el caso, por favor, busque vida.

Piénselo con detenimiento: el cuento en cuestión está en la web desde hace años (¡AÑOS!) y usted no sabía de su existencia. De súbito, de la nada, el link se torna viral, pasando de mano en mano, de muro en muro, de post en post... y vaya coincidencia, en tiempos en que el ministro no aparece en la lista de mejores amigos de la Conferencia Episcopal y la Alianza Evangélica, debido a la implementación de las clases de educación sexual y afectiva en los colegios públicos del país.

¿De qué va el cuento? Se trata de una intervención literaria del Padre Nuestro, en la que Garnier se toma licencias creativas para cuestionar los enunciados de la oración católica por excelencia. Si me preguntan,  a mí me parece un texto forzado, sin mucho gancho. Como cuento, lo siento malo, bastante corto en comparación a otros textos de muy alta calidad que le he leído al ministro.

Le reconozco eso sí su atrevimiento, pues intervenir obras cristianas es comprarse todos los números de la rifa. Uno sabe que basta con decir que Jesús era un chavalo tuanis para que salten los dogmáticos, los puristas que desmayan ante el mínimo irrespeto –desde su óptica– a la doctrina apostólica-católica-romana. En otras palabras: travesear el Padre Nuestro es meterse en camisa de once varas.

Aún así, Garnier lo hizo cuando no era ministro, colgó el texto en la red y ya. Tiempo después se comió el chicharrón de reformar muchos aspectos de nuestros sistema público de educación que nadie se atrevía a tocar. Y es en el orden de sus obras como ministro que esperaría se diera la discusión sobre los méritos (o falta de ellos) de Leonardo Garnier.

No pretendo ser el presidente de su fan club pero no me duele decir que siento un profundo respeto por la obra de Garnier en el MEP: fue él quien le puso fin a la venta de mierda azucarada y grasosa en las sodas de los centros educativos (soportando la presión de la industria alimentaria); fue él quien le puso fin al sinsentido de hacer repetir todo el año a un alumno solo por no aprobar una materia; fue él el que procuró que la cívica dejara de ser una inútil repetidera de himnos y símbolos patrios y se tornara en una clase en procura de personas íntegras; fue él el que reinventó la educación para el hogar y las artes industriales en cursos de verdadera utilidad, sin el sexismo propio de los tiempos de Paco y Lola; fue él el que dijo lo que siempre esperé escuchar en mi años de colegial: no importa si un muchacho tiene el pelo largo, lo que importa es que no deje las aulas.

Yo soy egresado de un colegio público y 20 años atrás vi a muchas jóvenes con maternales azules; a compañeros esquineándose ante la responsabilidad de un hijo no planeado; a la asistente administrativa persiguiendo a las parejillas de adolescentes que cogían en las aulas, en los baños, detrás del gimnasio. En el cole los alumnos tiene sexo (negarlo es de imbéciles) y lo hacen sin contar con la información completa sobre lo que eso implica.

Garnier es el primer ministro que le planta cara a esa situación, de verdad, y que permitió al fin que la tan necesitada educación sexual llegue a los colegios, desde un enfoque de afectividad, biológico y de orientanción en el que los curas y los pastores no tienen vela. Lo siento por el legado de Monseñor Arrieta pero la injerencia de los obispos en temas de educación deben limitarse al ámbito religioso.

Y es eso, el que los marginaran de la educación sexual que brinda el Estado en el sistema educativo, lo que tiene reventados a muchos sectores conservadores, esos que hoy le buscan los pelos en la sopa a Garnier para desbancarlo. De ahí que su "sacrílego" y añejo cuento sea el tópico de moda y que despierta todo tipo de debates en redes (yo me he echado este mismo pleito esta semana, en Facebook, al menos 10 veces).

Una excompañera de la U, a quien respeto mucho, le criticaba días atrás a Garnier su aire chiquillero, su mechero, el ser un eterno adolescente. ¿Qué tiene eso de malo? Hasta donde recuerdo, es el primer titular de Educación que logra generar empatía con los estudiantes, que no los juzga, que no los regaña, que no se para en el centro del aula a dictar cátedra. ¿Acaso podemos imaginarnos a gente tan formal como Francisco Antonio Pacheco, Marvin Herrera o Astrid Fishel en las mismas circunstancias?

Por eso, llévela suave, tome agua, agarra aire y piense los verdaderos motivos por los que se debe cuestionar a Leonardo Garnier. Puede ser que usted no apruebe sus reformas educativas y ojalá fuera sobre esa línea que se manejara el debate.

Es más, si quiere un motivo de verdadero peso para emplazar a Leonardo Garnier, entonces primero considere sus cartas de recomendación para sus buenos amigos de la firma Procesos, y la sorpresiva falta de  arrepentimiento que mostró sobre dicho caso. Para mí esa ha sido la gran mancha en una gestión contra la que antes no tenía mayor reclamo.

Pero no haga un drama por un cuento viejísimo, y más bien cuestione las fuerzas oportunistas que quieren desatar su indignación en función de otros intereses. Además, ¿acaso usted se molesta cada vez que canta el Padre Nuestro con la musicalización de The Sound of Silence, de los hippies-marihuanos de Simon & Garfunkel?




Y agrego: 

A mí, de todo este tema, sí me ofendieron dos cosas: una es la pérdida de tiempos de 22 diputados que pretenden darle un voto de censura a Garnier por el cuento-nuestro. Desde luego que al frente de la masa linchadora marchan los hermanos protestantes Orozco y Avendaño (siempre dispuestos a sacar la tea en el nombre del Señor), pero detrás suyo se esconden otros 20 diputados, posiblemente igual de creyentes, que quieren ver a Garnier colgado en el Gólgota, entre dos ladrones.

Lo otro que me indigna es el tratamiento mediático del tema, específicamente de Noticias Repretel. El 25 de setiembre transmitieron una nota (que también está en su sitio web) de la sobredimensionada polémica. Digamos que el Observatorio Romano hubiese guardado más las apariencias que el muy religioso reportero de La Uruca a cargo del tema... ¡Por Dios! ¿Qué fue aquello? Desbalanceada, cargada de calificativos, imágenes piadosas y un título totalmente falso son solo parte del rosario de espantos presentes en este excelente ejercicio de periodismo amamarrachado.

5 comentarios:

  1. He borrado mil veces este comentario para ver que putas pongo, pero esto está para citar a "Papa-chú"(Jesucristo): "Que tire la primera piedra el que no ha cometido pecado"................Excelente, muy excelente opinión. Me gustó.

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  2. Solo tengo mis respetos para tan inteligentes apuntamientos..

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  3. Dos Cosas, Sos Liberacionista a muerte no permites que nadie ofenda a los tuyos y si, busco vida, porque Dios es el centro de mi vida, pero ademas lo de las guias sexuales te digo que al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios, con o sin guias, se dara el sexo en las aulas y si ayudan a prevenir embarazos hay que apoyarlas.

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  4. Excelente, y totalmente de acuerdo con lo que comentas. Lastimosamente este país cuenta con una doble, no, triple moral, o mas la verdad aquí no se sabe. pero en fin, los puritanos siempre buscan lo mínimo para arruinarle la vida a otro. Que cada quien lleve su procesión en paz.

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