martes, 29 de noviembre de 2011

Yo me emputo, nosotros nos emputamos... ¿ella se emputa?



Yo me emputo, tu te emputas, él se emputa, nosotros nos emputamos, vosotros os emputais, ellos se emputan...

Tengo días de andar emputado... y sé muy bien que no soy el único.

Estoy emputado porque en este país la mejor manera de lograr algo es jodiendo a los demás. Así, el dominó de la molestia termina por ser aplastante para las autoridades. Y jodemos a los demás porque podemos, porque nos dejan, porque aquí cualquiera puede violentar los derechos de los demás en nombre de la "lucha social"... y salirse con la suya.

Estoy emputado porque no recuerdo un año con tanta gente emputada lanzándose a la calle, con tantos grupos defendiendo sus intereses particulares y llevándose entre las patas a los otros, a los que no tienen que ver con su "lucha" pero que igual pagan los platos rotos.

Estoy emputado porque me he sorprendido pensando demasiadas veces en que necesitamos más mano dura, a sabiendas de que los países que han vivido bajo esa doctrina desearían un sistema tan civilista y legalista como el nuestro. No me siento orgulloso de anelar un poquito de gas y unos cuantos garrotazos para tanto vagabundo que cierra calles, que bloquea el tránsito, que acuerpado por la manada abusa de su derecho a la manifestación, pasándose por la arandela los problemas que su "lucha" arroja sobre el colectivo.

Estoy emputado porque todos esos grupos se arrojen el derecho de decir que lo que hacen, lo hacen por mí, cuando lo cierto es que lo hacen por ellos. Estoy emputado porque en medio de tanta molestia social, los movimientos que sí tienen justificación –porque sí los hay, como el de los bananeros– terminan igual de odiados que aquellos que sí merecen nuestros desprecio.

Estoy emputado porque no puede ser que un grupo de profesionales en medicina deje de trabajar más de una semana y espere no sufrir las consecuencias de sus actos. En el mundo real, ese en el que habitamos todos los demás, si uno no trabaja lo echan, y sin responsabilidad. Hoy un médico trataba de decir que ellos también han perdido pues un par de anestesiólogos fueron despedidos. Perdón, pero en una huelga declarada ilegal, con órdenes sanitarias de fondo, el que participa sabe a lo que se expone. Más bien barato les ha salido, pues las cartas de despido debieron correr raudas días atrás.

Estoy emputado porque el resto de los mortales tiene que apelar a los mecanismos dentro de la legalidad para resolver sus conflictos laborales, mientras que aquellos que dan servicios públicos saben que al suspender labores su voz sí es escuchada, pues implica joder a los otros. Y qué mejor para un reclamo que generar drama a personas que padecen enfermedades, que tienen meses (o años) a la espera de una operación, que no pueden llevarse sus males al sector privado, que dependen de un sistema que se supone está en función de ellos, en el que nadie ni nada es más importante que el asegurado.

Estoy emputado porque el caos se apodera de nuestras calles, de nuestros hospitales, sin que se escuche una voz fuerte que llame al orden, que diga las cosas como son, que no se deje, que no se eche para atrás, que dé la cara, que no se esconda. Estoy emputado porque ni siquiera sé si esa voz, esa supuesta líder, se emputa tanto como nosotros.

Estoy emputado porque esto no es de hoy, aunque se reventó hoy. Estoy puteado porque el clima de inestabilidad que atravezamos es producto de años, de décadas de descuido, de chanchullo, de evitar comerse la bronca, de pasarle la bola al que sigue... de postergar, disminuir, menospreciar y manosear. Estoy emputado porque la culpa es de muchos pero hoy nadie da la cara, nadie pone el cuello, nadie apechuga su cuota de (i)rresponsabilidad.

Estoy emputado porque somos un pueblo bruto, que dentro de dos años se olvidará de este mierdero y se entregará, de nuevo, a su ritual político de estupidez, votando igual, por los mismos, sin presionar por las mejoras urgentes al código electoral que nos faciliten, al fin, elegir a aquellos que consideremos mejores y no a los amigotes del padrote de turno.

Estoy emputado porque sé que me contradigo, pues siempre he creido en la participación ciudadana, en alzar la voz, en no dejarse, en el Power to the People, en tirarse a la calle cuando lo amerite. Hoy que todo el mundo está tirado a la calle, admito que no lo soporto, pues aquel idealismo no lo veo reflejado en los abusivos movimientos de motociclistas que secuestran San José, taxistas tortuguistas, médicos que mandan de vuelta a Parrita al viejito que viajó a San José por una operación o profesores oportunistas que no pueden resistir el ser parte del despelote.

Estoy emputado porque este gobierno se tornó histórico, en el mal sentido: primero en más de 50 años que pierde el control legislativo, que no puede pasar un presupuesto nacional sin que la oposición se lo recorte e intervenga, que su jefa no puede dar su discurso del 1° de mayo, que se dejó arrebatar un pedazo de territorio y reaccionó hasta que tenía el agua (del San Juan) al cuello. Que sea el primer gobierno encabezado por una mujer es una anécdota a la par de sus otros "hitos".

Estoy emputado porque hoy no sé para dónde vamos ni confío en quienes nos guían. Estoy emputado porque temo que, en vez de mejorar, las cosas se sigan deteriorando. Estoy emputado porque es muy viable que el desfile de gente por las calles se vuelva permanente.

Estoy emputado porque eso es lo que provoca la impotencia. Estoy emputado porque no es posible que nos acostumbremos a la chambonada, a que siempre todo se haga mal y a medias, a que duremos tres años para terminar una calle de tres kilómetros, a que, de nuevo, estas cosas nos valgan gorra.

Estoy emputado porque sé que con el fin de año, las fiestas del brete, las tamaleadas, el frenesí navideño, el rompope, lachivalamulaviejalabuenasuegra, El Chinamo y las fiestas de Palmares nos volverá a adormecer, a inyectarnos de la amnesia tan tica que hace que la llevemos suave, al chile, a como se pueda.

Estoy emputado porque acá no pasó, pasa ni pasará nada.

domingo, 27 de noviembre de 2011

Vueltaenu presenta: Las 100 mejores del rock tico - Parte 7 (40-31)


Índigo: la tapa del perol
Lo siento: todos tenemos derecho a vacaciones profilácticas y por eso el recuento sufrió una pausa mucho más larga de lo normal. Ya no hago más promesas de cuándo terminaré de entregarlo pero al menos espero haber concluido la tarea antes del cambio de calendario.

¡Vamos al futbol!

40. Destino, Indigo

ADVERTENCIA: ver este video completo puede provocar trastornos visuales parecidos a los que sufrían los niños japoneses tras ver 10 minutos a Pikachú en la tele.

A Índigo le debo mucho, demasiado. Esta fue la banda que me motivó a entrar a la Fuji de la Calle de la Amargura y comprar mi primer álbum de música costarricense. El casete debut de este trío es sin duda una de las obras más influyentes en toda la historia del rock tico y al día de hoy son muchos quienes aún lo citan como una pieza de colección.

A mediados de los 90, justo cuando el movimiento de la música alternativa estaba en lo más y mejor, bandas como Bruno Porter, La Nueva P, Hormigas en la Pared y, desde luego, Índigo eran nuestros trapos de dominguear y eso fue notable en las listas de emisoras como Universal, precisamente la que hizo que tanto Destino como Almas solas fuera éxitos... sí, éxitos del tipo que llega a los primeros lugares de tanto que la gente llama por teléfono para pedirlos.

Guardo recuerdos muy gratos de las poquitas veces que vi a Índigo en vivo y desde entonces abrigo la esperanza de que Chalo, Richie y Henry se vuelvan a juntar, al menos una vez. Ya a Ricardo le he echado esa llorada como cien veces y a Henry se lo dije la primera vez que me le acerqué a hablarle (periodista pollito que aún actuaba como fan), en el baño del finado Q'tal, durante la presentación del Tikici@ Rock. El mae me sonrió con cortesía a pesar de que era evidente que yo solo era un borracho necio (esa noche me jumé horrible). Con Chalo nunca he hablado pero a los tres los respeto en paleta, pues musicalmente fueron la primera agrupación local de la que me sentí realmente orgulloso.




39. El panteón, Garbanzos

Un tema divertido y que, de nuevo, refuerza mi tesis sobre la dominante naturaleza etílica que caracteriza al repertorio de los Garbanzos.

El panteón fue otra de las canciones que se tornaron en clásicos, una vez que la disquera BMG lo seleccionó para ser parte del compilado Tikici@ Rock, sin duda uno de los discos más importantes del rock nacional.

Esta versión en video fue grabada por mi compañero Damián Arroyo, en noviembre del 2008, en el concierto Costa Rock. En esa época en Vuelta en U cubríamos prácticamente todos los chivos que se celebraban, esfuerzo del que me siento bastante orgulloso. Es más, al final del video pueden ver una animación "sello" que contiene muchos de los títulos de las secciones que tuvo el periódico en sus primeros y memorables meses de vida.



38. En el éxtasis, Evolución

Solo alguien como Balerom podía empezar una canción con una línea tan memorable como "Reiré en tus nalgas".

En el éxtasis retrató desde un inicio a Evolución: las estructuras líricas inesperadas, la ausencia de coros pegajosos, letras encaradoras aún cuando aborden aspectos sentimentales, una felicidad macabra en medio de una intimidad espesa. Y si bien el trío ha logrado canciones más exitosas desde entonces, para mí esta sigue siendo su pieza fundamental, la infaltable, la que lo define.




37. Arigato, Gandhi

El primer sencillo tiene que ser EL SENCILLO. Que lo diga Gandhi.

Cuando el Arigato No! finalmente vio la luz, a inicios del 2009, Gandhi vivía un momento extraño. Su anterior disco, el Ciclos, quedó debiendo, sin que aún esté claro por qué (pues se trató de un gran trabajo); tres de los integrantes de la banda estaban muy realizados con otros proyectos musicales, y agrupaciones más jóvenes venían pisándole los talones para hacerse con la cima del rock local. Y eso hace aún más importante el efecto Arigato.

Con un título japonés que poca relación (aparente) tiene con la pieza, Arigato fue un golpe demoledor, una patada en los meros-meros, una bofetada que nos recordó por qué la historia del rock tico se cuenta en un antes y un después de Gandhi. Puro rock and roll.

"Es así como se escriben las historias que queremos contar"... líneas proféticas, sin duda.

Nunca he ocultado mi cercanía, forjada con los años, con los integrantes de la banda, quizá porque son cuatro maes tranquilos, con los que siempre es fácil trabajar. Además, Arigato me resulta aún más cercana pues para Vuelta en U hice una crónica del particular rodaje del videoclip, que se grabó, por coincidencia, a menos de un kilómetro de mi casa.




36. Duerme en mi piel, Kadeho

DDM fue una disquera bastante oportunista, que firmó bandas luego de que estas hacían el gasto de darse a conocer solitas. La excepción la marcó Kadeho, el único grupo que esa compañía logró darle un desarrollo de producto discográfico completo.

La banda "porteña" (solo los hermanos Brenes eran de ahí) resultó un debutante de lujo allá por el 2001, cuando muchos nos vimos sorprendidos por su actuación en el Rock Fest. Posteriormente, Ernesto Aducci y DDM se aliaron para producir un disco con material de las bandas que actuaron en ese chivo, y fue Duerme en mi piel el tema que se promocionó (sin video), a manera de calentamiento para el cercano lanzamiento del álbum debut del cuarteto.

Si bien Sola llegó a ser la canción más difundida de Kadeho, Duerme en mi piel fue su carta de presentación. A la fecha sigue siendo inamovible en el repertorio de Mechas, quien con todo derecho incorporó estas canciones en su faceta de solista.




35. Wachico, Hormigas en la Pared

Es inevitable: no han pasado dos segundos del riff introductorio y las ganas de volar patadas me dominan.

Wachico fue la banda sonora de algunos de los mejores slams en los que tomé parte. Eran mis primeros años en la UCR y Hormigas era la banda a ver en los conciertos de Semana U. Frank tenía el pelo como Amanda Miguel pero aún así lo respetábamos, en gran parte porque tenía una canción que incluía la palabra "hijueputas".

El tema cuenta, para sorpresa de muchos, con un video oficial, grabado en Cus con la colaboración (ojo) de Mario Giacomelli y Rooper Alvarado. No lo posteo acá porque no está en el tubo, aunque vale resaltar que la búsqueda "wachico" sí ofrece resultados interesantes.



34. Abrime tu corazón, Modelo para Armar

No es aventurado decir que Abrime tu corazón fue el primer gran éxito del rock nacional, por muchos motivos. Primer videoclip nacional en emitirse por MTV, la canción lo tenía todo para pegar: un frontman carismático como Maissonave, una melodía pegajosa, muy fresca y desvergonzadamente pop, todo lo bueno de los estereotipos musicales de los 80 y una letra sencilla y que le llegaba a cualquiera que supiera de amores adolescentes.

Hoy es lógico que suene algo "viejita" pero sigue siendo una canción redonda, musicalmente impecable y que deja claro como, desde sus inicios, Mario, Bernal, Chalo, Carlomagno y Rafa sabían a lo que iban.



33. Todo en su lugar, Distorsión

"OK, está bien"

De las canciones más antiguas del listado, Todo en su lugar resultó una canción bastante avanzada a su época. En esto creo que mucha responsabilidad la tiene ese virtuoso de la guitarra que es Alberto Chaves, cuyos solos son demoledores, brutales, absolutamente deliciosos. Y sí, ese que canta es, de nuevo, Mario Maissonave, a quien me hizo falta verlo en la centena con Mientras Hollywood duerme, la mejor canción que ha lanzado como solista.

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32. Erase, Parque en el Espacio

Segundo aporte de PEEE a la lista de 100 canciones. En lo personal, Erase es su pieza que más me llega. Acá, el cuarteto de Zurdo, Wash, Abel y Camilo roquea duro, sin contemplaciones, lo cual se agradece dado el perfil bastante melancólico que tiene buena parte del material de la banda.

El video, que es muy bueno, se grabó en el Volcán Irazú, donde es muy probable que, 20 años atrás, Distorsión hiciera lo mismo. Bella coincidencia.




31. Seca roja reja, Gandhi

Seca roja reja viene a ser para Gandhi algo parecido a lo que Yellow Ledbetter es para Pearl Jam: un tema que, sin nunca haberse promocionnado como sencillo, es infaltable, místico, casi mágico y que potencia en los conciertos la estrecha relación entre banda y seguidores.

Con una letra bastante ambigua que puede interpretarse de muchas maneras, SRR es una canción hecha para ser disfrutada en vivo: hace poco escuché la versión original que viene en el disco y me asombré de lo mucho que ha crecido a fuerza de oírse en directo. Inolvidable la interpretación que hizo la banda en el Festival Imperial 2008, por todos los motivos.

jueves, 24 de noviembre de 2011

Pearl Jam en Costa Rica: apuntes finales



La siguiente es una lista de apuntes en la que intentaré ser tan puntual como pueda sobre lo que viví a propósito del milagrito del 2011: ver en mi país, codo a codo con la muchachada, a mi grupo favorito de todos los tiempos.
  • Por primera vez vi el Estadio Nacional lleno. Cuando ingresé a la gramilla Alaik (como la anuciaban los revendedores) faltaba una hora y media para el inicio de la música y me embargó el temor de que la asistencia no fuera la esperada. Sin embargo, al prenderse las luces al final del chivo, las graderías lucían tupidas y en la parte delantera de la gramilla estábamos bien empaquetados. Está bien: el estadio no se puso hasta el copete pero de fijo sí albergó a más gente que en cualquiera de los otros espectáculos celebrados ahí en lo que va del año.

  • El ambiente previo fue espectacular. La Sabana se llenó de franelas XL y pantas talla 36, con aquella versión de la generación X que toda la vida esperó por aquel gran día. La cerveza corrió sin vergüenza por las aceras pero sin propiciar demasiadas escenas vergonzosas, quizá porque al día siguiente había que presentarse a bretear.

  • La camaradería fue la constante, pues sentimos que ahí estábamos todos los que 20 años atrás no sabíamos para dónde agarrar, que apenas estábamos empezando a darle forma a nuestro futuro cuando Pearl Jam se nos incrustó en el cerebro y el alma. Los "bailes" a patadas en el gimnasio del cole; los chivos de Semana U; Cus; los primeros cds; los casetes cromados de portada fotocopiada; el pelo largo; el pelo rapado; las camisas de cuadritos robadas al papá; las botas; Canal 19; las radios 103 y Universal; las fumadas en la acera; las ganas de conocer Seattle; el air guitar; el estilo de vida "alternativo"; el "porta a mí"; los compas chusma que le caían mal a los papás; los festivales de la canción usurpados por imitadores de Kurt y Eddie; el gangsta rap; el vandalismo; la vida en función de la puta música... todo eso y más resumido –con una nostálgica violencia– en una noche.

  • Lamentable participación de Las Robertas. El trío nacional seleccionado por la producción de Pearl Jam a partir de una serie de sugerencias hechas por los promotores locales, como bien lo explicó Jeff Ament (versión mucho más creíble que aquella de que su escogencia salió del iPod de Eddie Vedder) desperdició, a mi criterio, una oportunidad muy valiosa ante un público local del que si acaso el 5% lo conocía.   
  • Dado que Costa Rica no es solo el foro de 89decibeles (aunque solemos, y me incluyo, olvidarlo), la mayoría de la gente que llegó el domingo pasado al Nacional no tenía ni idea de quiénes son Las Robertas o qué tocan. Por eso –a pesar de su gira por Europa y su contrato disquera internacional– creí que el grupo aprovecharía para comunicarse con la gente, contar más de su obra, dónde descargarla y demás... pero no. Los músicos solo dijeron "Las Robertas" una vez en la media hora que estuvieron en tarima, no dieron el título de las canciones, no contaron mayor cosa y lo único que recuerdo fue al batero (que es muy bueno) pidiéndo "un despiche" (¿?).
  • Fue mi primer concierto de Las Robertas y musicalmente me pareció demasiado plano, muy aburridón como para tirarse 11 piezas seguidas que suenan a lo mismo. El grupo de amigos con el que estaba –maes que escuchan mucha música pero no son especialmente "militantes" de la escena local– pasó del aburrimiento a la indignación con el telonero local. Además, no entiendo ese ride de hacer parecer que aquello vale poco, que estamos acá por nosotros mismos y punto. Mucha apatía en el escenario, mucha apatía en la gramilla. Lástima, porque después de ver a Bufonic partirse el alma previo a Green Day; a Keep the Gap agradeciendo con sinceridad los aplausos previo a los Peppers, a Pneuma soñando por actuar previo a Metallica, pues se me ocurren al menos 10 nombres de bandas que hubieran matado por estar en el mismo cartel que Pearl Jam, dejando la sangre en cada canción.

  • El grupo angelino X fue una cucharada, no solo de cultura general, sino de buen punk rock. Con integrantes que pasan los 50, la agrupación es legendaria aunque acá se le conoce poco. El bajista John Doe es un cercano amigo de los de Pearl Jam e invitado frecuente de los de Seattle. Nota altísima para la vocalista Exene Cervenka, quien lucía y sonaba justo como Susan Boyle lo hará el día que pierda la virginidad.


  • En cuanto a Pearl Jam, cualquier cosa que diga se queda corta, además de que pierdo por completo la objetividad y solo puedo manifestarme como el fan desquiciado por esta banda que soy. Mi primera camiseta de rock fue de PJ; el soundtrack de Singles marcó el fin de mi etapa de casetes originales; este año hice el peregrinaje con mis amigos del alma al Celebration Weekend, al inicio de la gira PJ20... este año hice algo que sonaba a sueño de opio 20 años atrás: ver dos veces en directo a la banda que más duro me ha pegado, la que más quiero, la que siento sí influyó sensiblemente en mi manera de apreciar la música y el arte.


  • Pearl Jam no hace grunge, sino buen rock and roll. Estamos ante un grupo que no se aprovecha de sus seguidores, no los roba vendiéndoles mierdas que no sirven, que casi que garantiza toda su obra y eso quedó más que claro en el Nacional. Tocaron todo lo que queríamos oír en más. Yo fui particularmente feliz al escuchar los primeros acordes de State of Love and Trust, mi pieza predilecta de su extenso repertorio, aunque la verdad ninguna canción me salió sobrando, ni siquiera Last Kiss, cover que se me hace bastante prescindible.


  • Tras haber visto a Pearl Jam en mi terruño, a nivel de conciertos puedo darme bastante satisfecho. La vida me ha permitido a mis casi 35 años el haber presenciado en vivo a cuatro de mis cinco bandas favoritas –Pearl Jam, The Lemonheads, Faith No More y Red Hot Chili Peppers–, quedándome solo Toad the Wet Sprocket como la asignatura pendiente. Costa Rica ya es oficialmente estación de las grandes giras que bajan a Latinoamérica y los años aquellos en que llorábamos porque aquí no venía nadie son cosa del pasado. De hecho, el 2012 pinta como el año de avistamientos de leyendas, de las piedras angulares de la música como hoy la conocemos, con un Elton John gigante ya confirmado y algunos nombres flotando en el aire que su sola mención debe hacerse de rodillas y dándose de golpes en el pecho. ¿Cuán grandes? GRANDES.

  • Otro aspecto positivo de que PJ viniera finalmente es que no figurará en las listas insoportables de artistas que todo el mundo batea, dado que hoy empezó el frenesí de cara al Festival Imperial 2012. Fuentes anónimas cercanas a este blog confirmaron que el cartel de la tercera edición del cervefest podría incluir a Gustavo Cerati, Bono junto a Sasha Campbell y el debut musical público de Oldemarsh de Tierra Blanca.


    La foto es tomada por este peón (la única enfocada que logré pegar, a 50 metros de distancia, en medio del molote). Grabé como 15 piezas en video, las cuales pueden ver en mi canal de Youtube.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Estatuas y tributos a los Beatles: más fácil que pegarle a un borracho



¿Quiere quedar bien con sus amigos y enemigos, recibir aplausos, ser proclamado visionario, descubrir el agua tibia y dar cátedra de buen gusto? Nada que no se consiga With a Little Help from my Friends.

Los Beatles son la pomada canaria de la cultura costarricense del año que cierra. En el 2011 redescubrimos a John, Paul y a los otros dos maes (porque, admitámoslo, nadie pide estatuas para George y Ringo) y nos embarcamos en un ride liverpoolesco, auspiciado por los Araya: Marvin y Johnny.

El primero, por medio de su Orquesta Filarmónica, llenó hasta el techo el Melico en sus tributos musicales a los Beatles, todos muy aplaudidos por periodistas y espectadores. En cuanto al segundo, el mandamás josefino, su aporte se dio hace muy poco, cuando anunció con gran solemnidad que el ayuntamiento capitalino invirtió ¢7 millones en una escultura de Lennon, la cual sentará en una banca... viendo la vida pasar.

Y sí, los Beatles son geniales, sin duda la banda más importante e influyente de la música moderna, y su obra nos es ineludible, aún para aquellos que siempre se empeñan en llevar la contraria, a lo que sea, como sea. Es decir, colgarse de ellos es, sin duda, una jugada segura, el recurso más fácil.

En el caso de la escultura, copia de una igual que adorna desde hace rato La Habana, sus motivos me intrigan. Primero, ¿por qué Lennon y no Ringo, por ejemplo? Los Beatles fueron grandes por los aportes de los cuatro y sus seguidores de verdad –no los de pose– saben que en la banda no hubiera sido lo que fue sin, por ejemplo, Harrison. ¿Porque lo mataron y era un activista de la paz? Si tal es el caso, antes de él en la lista de monumentos pendientes están muchos otros líderes que murieron a causa de sus incómodas ideas.

La estatua como tal no me molesta, en el caso de que no fuera pagada con dineros públicos. Más interesante y meritorio sería que esas multitudes que salieron tan maravilladas de las veladas Beatle de la Filarmónica se organizaran, hicieran rifas y bingos, y financien la obra. Fans a Johnn le sobran como para que el alcalde Araya involucre la plata de los contribuyentes.

Pero bueno, digamos que don Johnny no puede imaginarse San José sin la estampa de un cantautor de bronce en una banca, listo para la foto con el turista de turno. Si tal es el caso, entonces, ¿tan difícil era pensar en alguien de acá?

Figuras musicales de peso, con sobrados méritos, nos sobran para que el municipio josefino les dedique ¢7 millones y los inmortalice en metal. Y antes de que alguien se deje llevar por el impulso y sugiera a Fidel Gamboa –artista a quien respeto mucho– pensemos primero en otros grandes maestros que sin duda se merecen esa banca mucho más que un Lennon que en vida no tuvo contacto alguno con Costa Rica. Qué diferente sería todo si, desde el inicio, el alcalde hubiese dicho que esa estatua sería para Ray Tico, Jose Capmany, Walter Ferguson o Lencho Salazar.

Sin embargo, tomarse la foto al lado de un Beatle es demasiado tentador. Que lo diga la Filarmónica.

La orquesta de Marvin Araya se ha especializado, con mucho éxito, en espectáculos que mezclan lo sinfónico con la nostalgia popular. El resultado ha sido un repertorio de radio de música plancha enriquecido por arreglos orquestales, que le han dado un aire más solemne y atractivo a canciones "de siempre", del circuito oldies. Manzanero, Dyango, Vía Libre, Abracadabra, la Santanera, Gaviota... la propuesta ha sido irresistible para la audiencia ya madura.

En el 2011 la Filarmónica se atrevió a más, saliendo de la zona segura que es la música en español de antaño para montar espectáculos en inglés. Y qué mejor manera de hacerlo que echando mano a un repertorio tan universal como el de los Beatles. Los llenazos fueron instantáneos y abrieron la puerta para que la orquesta ahora anuncie más tributos, a Elvis, Carpenters, ABBA.

Cuidado pierde.

Tocar obras de los Beatles no tiene nada de malo y aplaudo el que más personas se expongan a ellos, por los medios que sean. Sin embargo, se trata, al final de cuentas, de otro chivo de covers, con más tupé pero en esencia lo mismo que se hace todas las noches en bares del país.

Y no: tocar covers no es un mérito. Quizá una taquilla más segura pero no un mérito.

Por mí que la Filarmónica siga covereando, que ya bastante especializada está en eso. Lo que me preocupa es que –con los Beatles agarrados de la mano– se crea que eso es lo mejor o lo más significativo que le pasó a la música en Costa Rica este año. Porque no lo es.

Tengo amigos músicos que, cuando quieren, se rajan con un cover que les sale de las entrañas, en tributo verdadero a aquellos artistas de los que se nutren. Y esa admiración se siente, el público la capta con toda su brutalidad. Recuerdo, en cambio, la molestia que me causaban, años atrás, grupos que anunciaban una semana un tributo a La Ley, a la siguiente uno a Bob Marley, luego a Nirvana y cerraban el mes con un "homenaje" a Juanes. Tributos de temporada, se llama la figura.

Podrán decir que soy un malpensado... pero yo no soy el único.

viernes, 11 de noviembre de 2011

Lo que es bueno para Malpaís es bueno para todos... ¿ o no?



Una mera coincidencia. El que los dos máximos jerarcas del Ministerio de Cultura sean parte de la banda que marcó la excepción en las reglas del Estadio Nacional es solo una mera coincidencia.

Tiene que serlo.

Malpaís se despedirá de su fiel público en un concierto masivo, enmarcado en la semana más ajetreada que vivirá el recinto donado por China desde su extravagante inauguración, en marzo anterior. La popular agrupación local dirá su adiós el próximo viernes 18 de noviembre, apenas tres días después de que en La Sabana juegue la Sele local frente a la genial España y dos días antes de que en ese espacio se presente Pearl Jam. De hecho, ambos conciertos compartirán montaje y producción.

Es decir: tres actividades multitudinarias, que fácilmente atraerán cada una a más de 20.000 personas, en cuestión de seis días. Estamos volando.

Y no tengo problemas con la realización de ninguno de los tres eventos en cuestión: quise ir a ver a España (sorry, Pinto) pero el precio de las entradas es suicida; para Pearl Jam tengo mi tiquete meses atrás (ver acá a mi grupo predilecto de siempre estaba en mi carta al Niño del año pasado), y el recital de Malpaís me parece más que justificado, dado que servirá como cierre a uno de los capítulos más brillantes que ha vivido la música costarricense, abruptamente interrumpido tras la sorpresiva y lamentable muerte del maestro Fidel Gamboa.

Sí, sí creo que Fidel Gamboa se merece el mejor tributo posible y que Malpaís debe decir adiós en el máximo escenario disponible. El cómo detrás del chivo es lo que me tiene con mal sabor de boca.

Ignoro los motivos que impusieron al 18 de noviembre como fecha del concierto de Malpaís pero sin duda deben ser enormes. Esto pues para efectos del público, lo mismo daba dar el espectáculo en cualquier otra semana o incluso a inicios del 2012. Celebrar la obra de Fidel Gamboa juntaría siempre a miles de almas, más allá de la fecha.

Posiblemente el arreglo hecho con RPMTV -productora que, junto con Don Stockwell, trae a Pearl Jam- para que esa firma asumiera la producción de la despedida de Malpaís tuvo que ver con el asunto de fechas, pues se usarán casi que los mismos recursos técnicos, tarima incluida, en ambos espectáculos. Y eso está bien.

Lo que está mal es que nuestras autoridades deportivas borren con el codo, a pedido del Ministerio de Cultura, toda su prédica del manejo de actividades masivas en el Estadio Nacional. El regalo de los chinos ha sido objeto de uso y abuso, después de que irresponsablemente se autorizaran ahí más concentraciones de las recomendadas. Y eso no es culpa de los productores de eventos, sino de la administración del estadio y el Icoder.

Seis "megaconciertos" al año, fue en su momento la cifra mágica del Icoder sobre lo que se autorizaría en el Nacional. Hoy, después de la semana de inauguración (Shakira incluida), vigilia de Juan Pablo II (cuenta como chivo porque se ocupó la gramilla), Juan Luis Guerra, Miley Cyrus, Alejandro Fernández + Marc Anthony, Red Hot Chili Peppers, Judas Priest + Whitesnake, Malpaís y Pearl Jam pareciera que algunos jerarcas no son muy diestros con el ábaco.

En julio pasado, ante tando despelote, la junta administradora del Nacional trató de mandar a volar a Red Hot Chili Peppers, aunque al final tuvo que retractarse dado que el compromiso con Evenpro ya estaba firmado. En aquel momento, Luis Peraza, director del Icoder, dijo que el estadio no se podía exponer a tres conciertos en menos de un mes. "El estadio es un lugar para actividades deportivas. Las instalaciones deben estar en sus mejores condiciones para su principal actividad (...) Estamos claros que los conciertos son actividades para autofinanciar la operación del estadio, pero no vamos a estropear el estadio por estas actividades comerciales", senteció Peraza.

El ministro de Deportes,William Todd, dijo hace poco más de un mes, el 6 de octubre, que para el 2012 solo se autorizarán seis conciertos en el Nacional, haciendo eco de las voces de alarma sobre el desgaste a la estructura por parte de una agenda tan saturada. Sin embargo, si el Ministerio de Cultura lo pide, la excepción se vale.

A mediados de octubre, cuando, sorpresivamente, se anunció que Malpaís se ubicaría en medio de España y Pearl Jam, el ministro Todd admitió que fue por un pedido desde el CENAC que el tributo a Fidel Gamboa se autorizó para el próximo viernes 18. “Ellos nos pidieron el espacio y cómo se los iba a negar, si se trata de una obra de caridad para la familia de un gran músico de este país como fue Fidel Gamboa", explicó el jerarca.

Es ahí donde está el detalle, pues en este país las reglas son graduales, dependiendo de quien pida el favor de brincárselas. Y es que el haber autorizado el concierto de Malpaís para el 18 de noviembre es llevar al extremo de lo indebido todo en el tema de concetraciones masivas en el Estadio Nacional. No me pasa que la junta administradora buscara por todos los medios el deshacer su trato para con los Peppers (aduciendo sobrecargas para la gramilla y pista sintética) y ahora no diga ni pío.

Quiero pensar, en mi inmensa ingenuidad, que el favor a Malpaís no tiene nada que ver con que el ministro y viceministro de Cultura formen parte de esa agrupación. Quiero pensar que don William Todd se hubiera mostrado igualmente solidario con cualquier otro artista nacional que le hubiera pedido el mismo favor: montar un megaconcierto, de carácter benéfico, a dos días de otro megaconcierto comercial, en el mismo escenario, sobre la gramilla del Nacional. Quiero pensar que si se hubiera pedido hacer un concierto dentro del Estadio Nacional, dos días antes del de Juan Luis Guerra,  como homenaje a Miguelito Sánchez -exvocalista de La Pandylla también fallecido este año-, el ministro de Deportes habría dado el visto bueno sin chistar.

Quiero pensar que de ahora en adelante esta excepción se volverá la regla, y que la misma respuesta de "y cómo se los iba a negar, si se trata de una obra de caridad", le será dada a quienes lleguen a pedir justo lo mismo, aunque sin el respaldo de la cartera de Cultura.

Quiero pensar que el que los dos máximos jerarcas del Ministerio de Cultura sean parte de la banda que marcó la excepción en las reglas del Estadio Nacional es solo una mera coincidencia.

Tiene que serlo.

(Y cierro con uno de mis temas predilectos de Malpaís, grabado, según entiendo, en el último chivo que dio Fidel Gamboa).