viernes, 11 de noviembre de 2011

Lo que es bueno para Malpaís es bueno para todos... ¿ o no?



Una mera coincidencia. El que los dos máximos jerarcas del Ministerio de Cultura sean parte de la banda que marcó la excepción en las reglas del Estadio Nacional es solo una mera coincidencia.

Tiene que serlo.

Malpaís se despedirá de su fiel público en un concierto masivo, enmarcado en la semana más ajetreada que vivirá el recinto donado por China desde su extravagante inauguración, en marzo anterior. La popular agrupación local dirá su adiós el próximo viernes 18 de noviembre, apenas tres días después de que en La Sabana juegue la Sele local frente a la genial España y dos días antes de que en ese espacio se presente Pearl Jam. De hecho, ambos conciertos compartirán montaje y producción.

Es decir: tres actividades multitudinarias, que fácilmente atraerán cada una a más de 20.000 personas, en cuestión de seis días. Estamos volando.

Y no tengo problemas con la realización de ninguno de los tres eventos en cuestión: quise ir a ver a España (sorry, Pinto) pero el precio de las entradas es suicida; para Pearl Jam tengo mi tiquete meses atrás (ver acá a mi grupo predilecto de siempre estaba en mi carta al Niño del año pasado), y el recital de Malpaís me parece más que justificado, dado que servirá como cierre a uno de los capítulos más brillantes que ha vivido la música costarricense, abruptamente interrumpido tras la sorpresiva y lamentable muerte del maestro Fidel Gamboa.

Sí, sí creo que Fidel Gamboa se merece el mejor tributo posible y que Malpaís debe decir adiós en el máximo escenario disponible. El cómo detrás del chivo es lo que me tiene con mal sabor de boca.

Ignoro los motivos que impusieron al 18 de noviembre como fecha del concierto de Malpaís pero sin duda deben ser enormes. Esto pues para efectos del público, lo mismo daba dar el espectáculo en cualquier otra semana o incluso a inicios del 2012. Celebrar la obra de Fidel Gamboa juntaría siempre a miles de almas, más allá de la fecha.

Posiblemente el arreglo hecho con RPMTV -productora que, junto con Don Stockwell, trae a Pearl Jam- para que esa firma asumiera la producción de la despedida de Malpaís tuvo que ver con el asunto de fechas, pues se usarán casi que los mismos recursos técnicos, tarima incluida, en ambos espectáculos. Y eso está bien.

Lo que está mal es que nuestras autoridades deportivas borren con el codo, a pedido del Ministerio de Cultura, toda su prédica del manejo de actividades masivas en el Estadio Nacional. El regalo de los chinos ha sido objeto de uso y abuso, después de que irresponsablemente se autorizaran ahí más concentraciones de las recomendadas. Y eso no es culpa de los productores de eventos, sino de la administración del estadio y el Icoder.

Seis "megaconciertos" al año, fue en su momento la cifra mágica del Icoder sobre lo que se autorizaría en el Nacional. Hoy, después de la semana de inauguración (Shakira incluida), vigilia de Juan Pablo II (cuenta como chivo porque se ocupó la gramilla), Juan Luis Guerra, Miley Cyrus, Alejandro Fernández + Marc Anthony, Red Hot Chili Peppers, Judas Priest + Whitesnake, Malpaís y Pearl Jam pareciera que algunos jerarcas no son muy diestros con el ábaco.

En julio pasado, ante tando despelote, la junta administradora del Nacional trató de mandar a volar a Red Hot Chili Peppers, aunque al final tuvo que retractarse dado que el compromiso con Evenpro ya estaba firmado. En aquel momento, Luis Peraza, director del Icoder, dijo que el estadio no se podía exponer a tres conciertos en menos de un mes. "El estadio es un lugar para actividades deportivas. Las instalaciones deben estar en sus mejores condiciones para su principal actividad (...) Estamos claros que los conciertos son actividades para autofinanciar la operación del estadio, pero no vamos a estropear el estadio por estas actividades comerciales", senteció Peraza.

El ministro de Deportes,William Todd, dijo hace poco más de un mes, el 6 de octubre, que para el 2012 solo se autorizarán seis conciertos en el Nacional, haciendo eco de las voces de alarma sobre el desgaste a la estructura por parte de una agenda tan saturada. Sin embargo, si el Ministerio de Cultura lo pide, la excepción se vale.

A mediados de octubre, cuando, sorpresivamente, se anunció que Malpaís se ubicaría en medio de España y Pearl Jam, el ministro Todd admitió que fue por un pedido desde el CENAC que el tributo a Fidel Gamboa se autorizó para el próximo viernes 18. “Ellos nos pidieron el espacio y cómo se los iba a negar, si se trata de una obra de caridad para la familia de un gran músico de este país como fue Fidel Gamboa", explicó el jerarca.

Es ahí donde está el detalle, pues en este país las reglas son graduales, dependiendo de quien pida el favor de brincárselas. Y es que el haber autorizado el concierto de Malpaís para el 18 de noviembre es llevar al extremo de lo indebido todo en el tema de concetraciones masivas en el Estadio Nacional. No me pasa que la junta administradora buscara por todos los medios el deshacer su trato para con los Peppers (aduciendo sobrecargas para la gramilla y pista sintética) y ahora no diga ni pío.

Quiero pensar, en mi inmensa ingenuidad, que el favor a Malpaís no tiene nada que ver con que el ministro y viceministro de Cultura formen parte de esa agrupación. Quiero pensar que don William Todd se hubiera mostrado igualmente solidario con cualquier otro artista nacional que le hubiera pedido el mismo favor: montar un megaconcierto, de carácter benéfico, a dos días de otro megaconcierto comercial, en el mismo escenario, sobre la gramilla del Nacional. Quiero pensar que si se hubiera pedido hacer un concierto dentro del Estadio Nacional, dos días antes del de Juan Luis Guerra,  como homenaje a Miguelito Sánchez -exvocalista de La Pandylla también fallecido este año-, el ministro de Deportes habría dado el visto bueno sin chistar.

Quiero pensar que de ahora en adelante esta excepción se volverá la regla, y que la misma respuesta de "y cómo se los iba a negar, si se trata de una obra de caridad", le será dada a quienes lleguen a pedir justo lo mismo, aunque sin el respaldo de la cartera de Cultura.

Quiero pensar que el que los dos máximos jerarcas del Ministerio de Cultura sean parte de la banda que marcó la excepción en las reglas del Estadio Nacional es solo una mera coincidencia.

Tiene que serlo.

(Y cierro con uno de mis temas predilectos de Malpaís, grabado, según entiendo, en el último chivo que dio Fidel Gamboa).

1 comentario:

  1. Que bien dicho, es que hay unos detalles tan particulares en todo esto, y en la gestión en general del ministro Obregón. Que buena publicación. Gracias!!!

    Atte:Rojo.

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