jueves, 28 de julio de 2011

El baile de las sillas calientes de Zapote


"Steven, vamos a reconquistar Calero"
 Hoy a la Presidenta se le enredaron los mecates.

El gabinete de Laura Chinchilla sigue siendo un juego de sillas calientes, en el que los asientos se intercambian y la gente cuestionada no desaparece... solo se transforma.

La mandataria anunció esta tarde varias movidas: una totalmente inesperada y otra no solo lógica, sino que llegó demasiado tarde. La primera fue la salida de la diva de las redes sociales, la doctora María Luisa Ávila, del Ministerio de Salud: nadie la vio venir.

La doctora se va alegando diferencias de criterios con la jefa sobre el manejo que se le da a la crisis de la Caja. Según Ávila, debería ser su cartera la que encabece la intervención a la CCSS, algo en lo que LaUra no está de acuerdo.

Más allá de los motivos (que merecen un análisis aparte), la partida de Ávila es un golpe duro para el Gobierno. Se trata de uno de los pocos funcionarios públicos en los que la gente sí confía, con una credibilidad enorme y un perfil presidenciable tan evidente que negarlo sería de necios. La doctora Ávila cantó viajera, dejando entonces a Leonardo Garnier como la única figura mediática con amplia aceptación popular que le queda al gabinete de Chinchilla.

Hoy también la Presidenta dio la noticia que esperábamos desde hace meses (casi que desde que asumió el poder): René Castro deja de ser canciller. Esto es bueno por muchos motivos pero yo resalto dos: primero, el puesto le queda a Enrique Castillo, un diplomático de verdad, todo un señor en el arte de las relaciones internacionales. Segundo, al irse René de la Casa Amarilla, espero que con él se largue toda la comparsa de pegabanderas-sobantes-#lauralovers-incaistas que hicieron piñata con el Servicio Exterior y se ganaron vacaciones pagadas por todos nosotros en destinos exóticos.

Sin embargo, lo que parecía algo bueno terminó por no serlo tanto: René Castro deja un ministerio y pasa a otro. Al igual que fue incapaz de deshacerse en su momento del multicuestionado José María Tijerino, a quien premió con una embajada, Laura Chinchilla conserva bajo su manto a René, a quien le devuelve el Ministerio de Ambiente, Energía y Telecomunicaciones. René Castro no debió seguir en el Gobierno (los cuestionamientos a su labor dan para llenar una vagoneta) pero es de entender que la Presidenta no pudiera despachar a su exjefe de campaña, a uno de los pocos políticos liberacionistas que están de su lado y no con el nuevo adulto mayor de Heredia.

Ahora a don René le toca agarrarse con el enredo de la exploración petrolera en la Zona Norte. Dios nos agarre confesaos...

Mientras tanto, queda pendiente saber quién asumirá el Ministerio de Salud. Salvada que Eduardo Doryam está disponible.

2 comentarios:

  1. La ministra de Salud logró su ranquin con cierre de locales que abrieron, luego, casi igual. Nada más. Nada especial, excepto que tiene un buen comunicador de imagen detrás. ¿Por qué quería estar en lo de la Caja? ¿Para privatizarla? Si ella se acuesta en la cama de los Arias, lo digo en términos ideológicos. Para no confundirnos ni confundir al señor Fernández, Víctor, es en la cama de los neoliberales. Otra: ¿de verdad el señor Garnier es tan popular? No lo es dentro del amplio espacio de los profesionales de educación: ni con los maestros ni con los profes de secundaria. Sí lo es en alguna prensa, pero no pensemos que nuestra aldea es el mundo entero; y de las encuestas... ¡molinos de viento!

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  2. Viejazo, ¿cuál ministro de educación ha sido popular entre el gremio de docentes?

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