martes, 3 de mayo de 2011

Directorio de oposición: porque juntos (con Rodri) todo es posible


Pasamos una semana de esas en las que los periodistas nos relamemos los bigotes, con tantos temas fuertes y explosivos que armar una portada es peor que completar un cubo Rubik.

El extraviado Ministro de Seguridad al fin dio el paso lógico hacia el lado, tras un año de autozancadillas producto de declaraciones torpes que casi de inmediato lo hacían retractarse (y aún así, su jefa lo premió con una embajada); el orbe entero presenció el tercer round del duelo Real Madrid-Barcelona, con Messi haciendo loco y Mourinho retratándose como el imbécil mejor pagado del mundo; vivimos el final del dilatado juicio ICE-Alcatel, con un desenlace de condenas que no terminamos de entender si fue "bueno" o "malo"; vimos a dos muchachitos ingleses casarse en un ritual que, por más antimonárquicos que nos declaremos, igual no pudimos ignorar; la iglesia católica apostólica romana le aplicó la beatificación express al papa polaco, el mismo que siempre se hizo de la vista gorda con los curas pedófilos y que le dijo a un África reventado por el sida que la salvación no está dentro de una caja de condones; la iglesia apostólica católica romana oficial costarricense hizo una extravaganza en el Estadio Nacional a propósito de la mencionada beatificación, dilapidando en el acto ¢100 millones que luego, con la mayor desfachatez, pretendió recuperar con las ofrendas de los feligreses (¿por qué los obispos no echaron mano de tanta plata producto de intermediación financiera ilegal por parte de la Conferencia Episcopal?); un corajudo equipo de San Carlos abofeteó a un Saprissa tontoneco y falto de vitaminas, y Estados Unidos al fin pudo darle caza al terrorista más buscado, asegurándose con la muerte del enemigo público número 1 que Obama vuelva a ser el héroe de cómic que nos vendieron y en el que tanto confiamos.

Pero, para nuestros efectos, fue la elección del directorio legislativo, que por primera vez desde que tengo memoria empezó el 1° de mayo y terminó al día siguiente, la que más dio de qué hablar. Y cómo no hacerlo cuando vimos escenas de espanto en el plenario, gritos, berrinches, diputados citando a Serrat como si con eso se les quitara el tufo a pegabanderas... en otras palabras, un día normal en el primer poder de la República.

Hoy la Asamblea tiene al frente a un politólogo de 35 años. Se me hace rarísimo que un chavalo solo un año mayor que yo presida el directorio, pues desde que estaba en la escuela asocio ese puesto con diputados rechinados, de esos que uno no saben qué eran antes de convertirse en políticos de profesión y que alternan sus períodos en Cuesta de Moras con cargos en el gobierno de turno. Por eso, Juan Carlos Mendoza es un caso más que atípico, que por ahora genera más preguntas que certezas.

Siempre hemos pedido que haya más gente joven en las esferas de poder. OK, en la Asamblea Legislativa ya se dio, por lo que ahora el tema es ver qué se hará con él. Otros diputados jóvenes como Andrea Morales y Fernando Sánchez han resultado más tradicionales y dogmáticos que legisladores ya viejos, por lo que ahora el peso de ser congruente entre su juventud y su responsabilidad recae en Mendoza (y en José María Villalta, diputado chispa e inquieto que llegó para hacerse oír... y de qué manera).

Para que Mendoza presida hoy el Congreso debieron darse muchas situaciones que todos creíamos imposibles un año atrás, cuando el PLN llegó montado gracias a la complicidad de los libertarios y los dos apéndices panderetas del oficialismo.  Y el cambio en el tablero político de ese entonces a hoy se lo podemos agradecer a Rodrigo Arias.

El hermano menor no solo fracturó a lo interno a la bancada liberacionista –gracias a los 11 diputados pericos que le juraron amor eterno–  sino que logró lo impensable: provocar que las demás fuerzas políticas se pusieran de acuerdo. Al hacerle la vida de palitos a la Presidenta y contradecir su poder político en la Asamblea, el hermano menor ganó detractores en todos los frentes y cuando se destapó el escándalo por el triángulo "telefónico" entre él, el ministro de Seguridad (bueno para las tortas, como dije al inicio) y un fiscal general que no se había ni instalado en el puesto, todos los partidos de oposición le plantaron cara y obligaron a que se investigaran los telefonazos, a pesar de los desesperados esfuerzos del fanclub Rodri 2014 para que eso no sucediera.

Así lo veo yo: sin los telefonazos, el picadillo de fracciones de oposición difícilmente hubiera caído en cuenta de que podía jalar parejo en algo y, mejor aún, que podía ganar.

Desde entonces ha sido cada vez más fácil que aquella ensalada de ideologías se entienda y llegara a actuar como un solo cuerpo, aunque de ahí a que se comporte como una amalgama con posibilidades verdaderas de ganar una elección presidencial aún falta mucho. Todavía queda mucho por ver de la letra pequeña del acuerdo que logró derrotar al PLN, y es evidente que cada grupo involucrado pedirá algo a cambio a sus nuevos aliados (¿soy el único que se asustó al ver a la esposa de Jr. en el directorio?) pero a la alianza no la podemos juzgar sino a partir de hoy, cuando ya pasa del proyecto a la realidad.

Sí, suena casi de risa pensar en que los partidos de Ottón Solís y José Merino estén hoy metidos en los mismos zapatos que las agrupaciones de Otto Guevara, Oscar López y Jr. Y, peor aún,  que fuera el hermano menor quien propiciara aquel collage de ideologías.

Nadie sabe para quién trabaja.

Foto tomada del álbum en Picasa del despacho del diputado Mendoza García.

3 comentarios:

  1. :) Como siempre, muy acertado Víctor!! Y como pienso sin ser conocedora de mucho, desde que OAS logró reelegirse gracias a sus amigos de SALA IV, aquí en este país tan bonito, puede pasar cualquier cosa, lo de el domingo es solo un pequeño ejemplo.

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  2. ahhh muchas gracias por la recopilación. De lujo!!!

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  3. excelente nota... me encanto leerla...
    Tu ironia es una delicia a mis ojos!

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